Un emocionado José Evia fue nombrado este sábado hermano mayor honorífico de la Soledad
El que llevó el timón de la hermandad de Ferrol Vello durante tres décadas recibió su homenaje
Treinta años se pasó José Evia como hermano mayor de la Cofradía de la Soledad y no por querer aferrarse a la vara, sino porque el relevo hasta que el pasado mes de septiembre asumió el cargo Carlos Cal se antojó complicado. No en vano, como recordó este sábado María Paz, no todo el mundo está dispuesto a sacrificar el tiempo y el esfuerzo necesarios para llevar el timón de una hermandad como él hizo.
Evia recogió su nombramiento como Hermano Mayor Honorario con emoción, pero también con la generosidad de quien se acuerda de los que le ayudaron a lo largo de todo este camino. Desde Alfredo Martín, que le precedió en el cargo y contó con él para su junta de gobierno en 1993, hasta aquellos que, ejemplificó, le instruyeron en las cosas pequeñas: en las puntadas de un manto, en lo que se siente delante de un paso.
Recordando la enorme devoción que siente por la Virgen de la Soledad, la que le ha movido al sacrificio de tres décadas sosteniendo la hermandad de Ferrol Vello y también contribuyendo a forjar la actual Junta de Cofradías —además de impulsar la celebración de la procesión del Resucitado—, Evia volverá a su fila, a ser cofrade ‘raso’, algo, como les dijo a los 26 nuevos miembros, que es “muy importante”. Quizás, lo que más.









