Francisco Vázquez (Pancho) | “La Virgen de Dolores es para mí la devoción impregnada desde niño”
Referente de la Pasión ferrolana, empezó su trayectoria como tesorero de los Servitas, impulsó la recordada Banda del Grupo Scout 19 y su hermano forjó la alianza de la Brilat con el Cristo
Aunque después de la Semana Santa de 2010 colgó su hábito de la Virgen de Dolores, Francisco Vázquez Fontenla (Ferrol, 1934), más conocido como Pancho, sigue siendo todo un referente. Con la confianza que da la experiencia, ningún filtro le impide decir lo que piensa y tutear a los históricos, con quienes trabajó codo con codo.
Su primer recuerdo de este mundillo, precisamente, fue “el estreno del manto de la Dolorosa, en 1945, cuando yo tenía diez años, que salía en un trono con dosel y la gente decía: ‘¡Qué bonito!’”. Después, vendría el de Magariños, al que añora: “Cada vez que veo una foto me pregunto por qué no lo han reproducido. Se dejó abandonar y se pudrió. Tenía diez angelitos tallados que se vendieron... Fue una pena porque estaba adaptado a la talla de la Virgen. El que hay ahora es una cosa descomunal, mientras que con el otro se podía salir de dentro de la iglesia”, sostiene.
No obstante, aunque no lo parezca, en esto de las cofradías —como también en su paso de tres años por el Seminario Mayor de Tui— Pancho fue de “vocación tardía”. Cuenta que su hermano Fernando ya estaba vinculado a la Cofradía del Cristo de la Misericordia —no en vano, fue fundador de la banda de la Brilat y forjó el vínculo del Jueves Santo y la Piedad lleva su fajín celeste de coronel de Estado Mayor—, pero Pancho no se interesó hasta que regresó a Ferrol tras decidir que el camino hacia el sacerdocio no era para él, a los 22 años.
“Es una tradición que se la quieren cargar y a mí me cabrea. Fue así toda la vida, es lo más verdadero que hay. Está documentado”
Eso sí, de su época de seminarista guarda un grato recuerdo cuando volvía a la ciudad por Semana Santa: “Iba a San Julián y me pedían que hiciese de maestro de ceremonias del Santo Entierro cuando era párroco Rogelio. En aquella época iba la Corporación municipal bajo mazas a los oficios y yo recibía al alcalde Dopico [Francisco Dopico, regidor entre 1954 y 1959]. Era la procesión oficial. Iba todo el clero, todo el mundo”, rememora, sin ocultar su indignación sobre la posibilidad de que el cortejo pierda el acompañamiento de la Virgen y San Juan: “Es una tradición que se la quieren cargar y a mí me cabrea. Fue así toda la vida, es lo más verdadero que hay. Está documentado”, lamenta.
Servitas
Pancho se inició como cofrade en la Orden Tercera Servita, ingresando como tesorero. “Mi misión en las procesiones era pagar a los portadores, que eran marineros y se les daba una cosa simbólica”, precisa, rememorando que le tocaba portar enseres como “un báculo o el Libro de Oro de la cofradía, que no sé a dónde fue a parar”.
Incide, para los más jóvenes, en que “Dolores nada tenía que ver con el Cristo, que era otra cosa. Ahora las vemos unidas desde 1992, pero estaban separadas, solo compartían la iglesia. Es más, dentro de la Misericordia se llegó a crear algún año un tercio de la Virgen con hábito blanco, capa azul y capuz rojo”.
Por aquellos años, Pancho ya ejercía la docencia en el Tirso y fue nombrado hermano mayor de la Merced, “fui el primero que no fue marino, pero era una figura decorativa porque mandaba el presidente”, admite. Desaparecida la hermandad de la Virgen Blanca con el ‘Capirotazo’, y con los Servitas “prácticamente apartados” de Dolores, no volvió hasta que la hermandad de Méndez Núñez contó en los noventa con él como Vocal de Relaciones Públicas primero y vicepresidente, con Juan José Castro, después.
Entremedias, tras haber fundado el Grupo Scout 19 recogiendo el testigo de los antiguos Exploradores, Pancho se sumó al empeño de Ramón (Moncho) Vich y en 1965, un Miércoles Santo, salió por primera vez la recordada Banda de Gaitas de la entidad. “Abrimos la procesión de la Merced y, al día siguiente, Demetrio Casares y Alfredo Martín ya querían que fuésemos con ellos”, dice con orgullo.
En este punto, además, quiere recordar un nombre, el de José María Casares Fontenla, un hombre “en la sombra, discreto, pero muy ingenioso, trabajador y buena persona. Fíjate que hasta debió de diseñar el manto él”.
Más espiritualidad en las cofradías
Mentor del actual presidente de la Junta, Fernando Iguacel, dice de él que “está ilusionado, lo importante es que le apoyen; Carreño estuvo al frente con él como un secretario muy eficiente”. Asimismo, admite que la Semana Santa ha ganado en espiritualidad y que el clero también evolucionó al ver “en la devoción popular una religiosidad, que no es una juerga ni un carnaval”.
¿Y qué es para él la Dolorosa? “Una devoción que llevas impregnada desde niño y, claro, es una tradición. Yo no soy mucho de imágenes en el sentido de que la gente, a veces, hace idolatría. Cuidado. Una imagen no es la Virgen, es una representación. En la foto de mis padres está un retrato de mis padres, no mis padres”.
Eligiendo para el recuerdo aquello de “ahí vienen los guapos” que escuchaban los Servitas por su organización en el cortejo, y su empeño por establecer cultos y liturgias en la cofradía, Pancho, del procesionario recomienda no perderse ni el Encuentro ni ‘Os Caladiños’.











