El barrio de Ultramar se vuelca al completo en el homenaje a Maruja, su tendera más emblemática
Más de un centenar de personas tomaron parte en el reconocimiento organizado desde la AVV del área

Más de un centenar de vecinos del céntrico barrio de Ultramar acudieron esta tarde al local social de la zona para tomar parte en el homenaje que la AVV organizó para Maruja Saavedra, su tendera más veterana. Fue una celebración emotiva, multitudinaria e incluso caótica por la cantidad de gente que se agolpaba para dar un abrazo y la enhorabuena a esta profesional, que este 2026 cumplirá 98 años.
Y es que, como detalló la presidenta de la entidad vecinal, Natalia Ares, en los 78 años que lleva la tienda de Maruja en funcionamiento, no solo se ha convertido en un establecimiento de referencia para varias generaciones de ferrolanos, sino también un punto de encuentro en el que charlar y comentar qué se cuece en el barrio. Esa importancia, de este modo, quedó patente por la gran afluencia de personas en el evento, hasta el punto de que muchos incluso tuvieron que seguirlo desde fuera de la sede de la AVV.
La celebración
La cita arrancó poco después de las 18.30 horas, si bien el flujo de asistentes comenzó a llegar mucho antes. Sobre las 18.10 y con un local ya prácticamente lleno, llegó Maruja Saavedra acompañada de su familia, siendo recibida entre sonoros aplausos y vítores. A medida que pasaban los minutos, la sede completaba su aforo y poco antes del inicio del homenaje no cabía un alfiler en su interior, agolpándose muchos de los asistentes de pie en la parte trasera del espacio o, en el exterior, frente a los ventanales.

El acto arrancó con una interpretación del tango ‘Oblivion’, de Astor Piazzolla, a cargo de la acordeonista Montse Novo. Una vez finalizó la melodía, tomó la palabra la presidenta de la AVV, Natalia Ares, que reivindicó que el de ayer era un día “para pararnos, para deixar de lado a présa e mirar con calma todo o que fomos construíndo ao longo dos anos como comunidade”. En este sentido, la representante señaló que los barrios no se forman solo con las calles y edificios, sino con las personas que les dan vida, y que el motivo de la celebración era reconocer a una de esas vecinas.
“Cando dicimos Maruja todos sabemos que non falamos só dunha persoa, falamos dunha historia, dun lugar e un sentimento compartido por moitas xeracións de veciños de Ultramar”. Así, la presidenta señaló que el histórico establecimiento no era solo un comercio, sino también “un refuxio, un punto de encontro, un lugar de conversa e tamén moitas veces de consolo”, incidiendo en que, en tiempos en los que todo va rápido, el establecimiento de Saavedra representaba lo mejor de las tiendas de barrio.

Por último, Ares López quiso dedicar parte de su intervención a los propios residentes de Ultramar, agradeciéndoles lo mucho que se había volcado en la organización de la cita, aportando fondos o material para el mismo. “Isto demostra que este acto non nace só dunha idea, senón dun sentimento compartido”.
Por su parte, el alcalde de Ferrol, José Manuel Rey –que acudió acompañado del edil de Participación, Javier Díaz–, comenzó su intervención agradeciendo su trabajo a la Asociación de Vecinos, incidiendo en que “para saber a dónde se va, primero se debe saber de dónde se viene”. “Dice mucho de una AVV que reconozca, yo diría que a la primera vecina de este barrio”, afirmó, al tiempo que le daba la enhorabuena a la homenajeada y a su familia.
Así, el regidor echó la vista atrás para recordar los “difíciles” tiempos en los que comenzó su actividad la tienda de Maruja, en una época en la que no existía el barrio como tal, y cómo formó parte de la propia evolución de la zona. “Una ciudad la hacen más grande personas como Maruja, que han dedicado su vida a trabajar. Así se ha levantado este país, esta ciudad y este barrio, trabajando”, reivindicó Rey Varela, insistiendo en la importancia de reconocer a personas como la vecina y su familia.

La propia Maruja Saavedra fue la tercera en tomar el atril pero la emoción del momento le robó las palabras, de modo que solo pudo agradecer las innumerables muestras de cariño que le trasladaron los asistentes. Después de una breve entrega de obsequios el acto se dio por finalizado y, al tiempo que la acordeonista Montse Novo despedía la cita con un arreglo del tango La Cumparsita, los asistentes comenzaron a hacer cola pacientemente para poder abrazar a la veterana tendera.









