Dos nuevas imágenes y un manto rejuvenecido para la Semana Santa de Ferrol 2026
Las hermandades tienen en sus listas a más de 2.200 cofrades que miran ahora al cielo para poder procesionar

Preservar y recuperar tradiciones en la Semana Santa ferrolana es uno de los retos de las hermandades. Es una ardua tarea en sí misma que se hace todavía más complicada al tener que encontrar el equilibrio cuando se plantea la renovación e incluso la incorporación de nuevas procesiones e imágenes. El hilo es realmente finísimo entre lo que llega para sumar y aquello que acaba antojándose ajeno.
Cuando solo restan dos domingos para Ramos, las cofradías —que cuentan en sus filas con unos 2.200 integrantes— miran al cielo buscando la absolución de una lluvia que lleva dos años empequeñeciendo el procesionario, con el deseo de poner en las calles todo lo que llevan un año preparando, sobre todo en el caso de los estrenos o las mejoras de infraestructuras, novedades más invisibles pero igualmente necesarias.
Este es el caso de la Cofradía de las Angustias que, tras haber adquirido el pasado año la talla de Nuestra Señora de los Desamparados, esta vez les ha tocado dedicar parte de sus fondos a obras menores pero igualmente necesarias, como la ampliación del camarín de la Virgen para facilitar la tarea de su vestidora, Rosi Bouza, que afronta su primera Semana Santa al frente de la encomienda tras el fallecimiento del recordado Félix Yusta el pasado septiembre. Además, explica el hermano mayor, José Ramón Cancelo, que el Grupo Joven obsequió a los titulares con una nueva diadema y una corona de espinas.
La Cofradía de Dolores sí presume este año de dos grandes novedades. La primera es la que tiene que ver con la restauración del manto de su titular, una pieza única que se estrenó el Viernes Santo de 1945 después de ser sufragada por donaciones y que en estos meses se sometió a una respetuosa intervención en los talleres sevillanos de Cyrta. Confirma desde la hermandad su presidente, José Ángel Vázquez, que será presentado en los próximos días, antesala de su Septenario. Además, también desde la ciudad hispalense, el escultor Fernando Murciano ultima la talla del flagelador que se unirá a la de Jesús Atado a la Columna y a Caifás para ir completando un paso de misterio al que solo le restará un romano que, previsiblemente, se podrá ver en la Pasión 2027.
Para la Cofradía de la Merced tampoco es este 2026 un año de grandes estrenos porque, tal y como explica su hermana mayor, Helena Pena, con elecciones este mes de mayo “no queríamos dejar empantanados a los que vengan después”. Los de la calle María sí han invertido en un nuevo pollero para la Cautiva y en reformar el trono blanco para poder darle un mejor uso.
La Hermandad del Santo Entierro es otra de las que aportará una imagen al patrimonio ferrolano. Se trata de un nuevo Cristo del Desenclavo, puesto que la talla que ha protagonizado la función desde su recuperación en 2022 presenta un gran deterioro que es incompatible con el acto del descendimiento que cada tarde de Viernes Santo se convoca en San Julián. Su hermano mayor, Antonio Sixto, anticipa que se sucederá la presentación y bendición, pero por el momento no hay tampoco fecha ni comparte ningún otro detalle que pueda anticipar la que será, como el resto de novedades, una hermosa sorpresa.
Finalmente, la Cofradía de la Soledad es otra de las que en 2025 hizo una gran inversión con el Cristo de la Buena Muerte que encargaron a Jesús Cepeda, el crucificado que encontró su lugar en el interior de la catedral y que, por ello, protagonizará un nuevo cortejo de traslado el Sábado de Pasión (28 de marzo), a las 11.00 horas, hasta la capilla de la Orden Tercera. Desde allí saldrá, un Martes Santo más, en su procesión titular.











