La ferrolana Pamen Pereira vuelve a Arco con un toxo de bronce, una pieza “arraigada” a su vida en Covas
La escultora, la artista local contemporánea con mayor proyección internacional, regresa a la feria madrileña

Sus flores anticipan la primavera y convierten los montes en un tapiz amarillo. Sus espinas cierran los caminos, delimitan el terreno y marcan las piernas de los intrépidos. El toxo es la escenografía gallega por excelencia, la vegetación que acompañó ya a nuestros ancestros, que protagoniza coplas y que sirvió de abono a la tierra endurecida que encalleció miles de manos.
Con todo esto en la cabeza, pero casi de forma instintiva y sin pretensiones, la artista Pamen Pereira recogió una de sus ramas en cabo Prior y la aposentó, invertida, en su estudio de Covas. Allí pasó una década, siendo “testigo inmóvil de mi vida en ese lugar, descansando con dignidad y elegancia; se ha secado en esa posición concreta de apoyo y reposo, erguida entre el suelo de la pared”.
Y, de repente, en mitad del diálogo que solo se puede tener con aquello que se da por supuesto y un día sorprende, la ferrolana decidió que iba a convertirla en una joya. “WU WEI” es el título de la obra, que es un término taoísta para definir la “actividad sin acción”.
Con unas dimensiones de 124 de alto por 110 de base y 66 centímetros de profundidad, este toxo fundido con una pericia extrema en bronce llegó a la feria de arte contemporáneo ARCOmadrid 2026 de mano de la galería valenciana Set Espai D’Art con la que Pereira trabaja ya desde hace muchos años.

“La serenidad de su estructura, la solidez y el asentamiento en el suelo que le ha dado el tiempo nos enseña a vivir y a morir sin drama, con integridad, que no es más que ser uno mismo”, comparte la autora, analizando que aunque su obra tenga siempre una profundidad filosófica y conceptual, “es también muy emocional y tiene un componente estético que aunque no sea el objetivo inicial es importante porque ese equilibrio y armonía de formas están siempre, así que se puede disfrutar de esa parte de belleza y, según la mirada de cada cual, puede llegarse más o menos lejos”.
Con esta pieza, Pereira ha querido darle “importancia a algo tan cotidiano y común como un toxo”, convirtiéndolo en una joya, algo que cobra especial relevancia en un tiempo líquido como el que vivimos, donde “el desarrollo de la atención, el mirar contemplando, es esencial para descubrir lo interesantes que son las cosas más corrientes que nos rodean”.
Madera y bronce
Para “embellecer” la rama, ha contado con el experto Jaume Espi, quien ha completado un auténtico hito en cuanto a la fundición se refiere. “La dificultad es evidente para el que entienda un poco de esta materia porque hay partes muy pequeñas: espinas, florecillas... Es casi imposible fundir eso en bronce, y digo casi porque lo hemos conseguido gracias a una técnica especial y a un gran profesional. Fueron muchos meses de trabajo y mucha precisión”, relata Pereira, especificando que “el original desaparece para tener este resultado; en cierta forma se trata de un sacrificio de la planta primigenia”.
“Hemos hecho una joya de grandes dimensiones”, concluye la ferrolana, sin ocultar que le encantaría que su “WU WEI” se quedase en una colección en Galicia: “Para cualquier gallego, un toxo es un toxo, casi emblemático en el paisaje, y con esta pieza se puede descubrir la belleza al poner atención en algo que vemos a diario y pasa desapercibido”, observa.
No obstante, Pamen Pereira solo ha podido ver su pieza en ARCO a través de la pantalla, puesto que se encuentra inmersa en otros ilusionantes proyectos en Argentina. Por un lado, en el marco de los 40 años de la muerte de Borges trabaja con la Galería del Minotauro de Mendoza, y también lo hará con “Arte Bestial” en el Valle de Zonda, en San Juan.












