
Todavía sin fecha definitiva para comenzar su etapa provisional en el Mercado Central mientras se realizan las obras en la nave de Ucha, quienes regentan los negocios de venta de pescado se afanan en desmontar mostradores y preparar sus nuevos espacios, dejando atrás, en muchos casos, las grandes cámaras frigoríficas que tenían.
Lo explica Óscar Lorenzo, presidente de la Asociación de Vendedores do Mercado da Magdalena de Ferrol, aplaudiendo que entre el Concello y las pescaderías “se llegó a un buen acuerdo, la gente arrimó el hombro”, aunque todavía quedan flecos para el correcto funcionamiento en el emplazamiento temporal, como por ejemplo la red de sumideros, que tendrá que soportar mucha más agua de la que se baldea ahora.
La entidad continúa siendo escéptica en cuanto al gastromercado, precisando Lorenzo que “no lo veo, no me parece viable, además de que no se parece en nada a otros que he visto por ahí”. Insiste en que la idea fructificaría de otro modo si el Concello sacase a concurso los espacios que están en la zona de perecederos para la hostelería, pero considera que nadie irá a comprar su marisco cocido a la Pescadería.
No obstante, sí que celebra que “con la reforma va a quedar mucho mejor”, porque, destaca el presidente, al retirar todos los puestos que estaban ubicados en el carril central y situar a las pescaderías solo en los laterales, “se va a ver mucho más lleno y eso, estéticamente, queda muy bien”.
Con todo, Óscar Lorenzo no se guarda tampoco otros consejos para que las plazas de abastos de Ferrol se conviertan en un epicentro de ocio y gastronomía además de ser proveedoras de las mejores materias primas. En este sentido, apunta que sería necesario ampliar tanto los días de apertura —ahora cierran los domingos y en el caso de la de Ucha también el lunes—, como el horario de atención al público porque concluye a las 16.00.









