El conflicto entre cofradías privará a Ferrol del Viernes Santo que ya vivieron nuestros abuelos
Si no llegan a un entendimiento, el Santo Entierro saldrá en 2027 solo, sin la Dolorosa y San Juan

Aunque la Hermandad del Santo Entierro nació en el seno de la Cofradía de Dolores en 1951, no es ningún secreto en el mundo cofrade ferrolano que llevan décadas de desavenencias a sus espaldas porque están “condenadas” a entenderse para que Ferrol siga reviviendo cada año el mismo Viernes Santo que recuerdan nuetros abuelos: los oficios en San Julián, el traslado de la Virgen de Dolores y San Juan a la catedral, la salida del Santo Entierro, la recogida de las imágenes en el templo y la vuelta a Amboage en “Os Caladiños”. Desde 2022, además, gracias a la recuperación del Desenclavo, también está presente la memoria de los bisabuelos.
Pues bien, todo este guión, el que todo ferrolano vivo recuerda, podría escribir este año su punto final al avivarse el conflicto ante la impotencia de la Diócesis y de la propia Junta de Cofradías y Hermandades, que han intentado mediar sin mucho más éxito que el de conseguir una prórroga y que este 2026, si la lluvia lo permite, el cortejo que organiza la Hermandad del Santo Entierro siga invariable.
Hay que remontarse al mes de marzo del pasado año 2025, cuando ambas partes se reunieron y acordaron que Dolores sometería a asamblea que no formase parte de la procesión el Tercio del Cristo de la Misericordia, su cotitular, y que se “estudiara” asimismo que tampoco lo hiciese la imagen de San Juan con sus cofrades, una participación que se ha venido repitiendo, al menos, desde que en 1937 regresó la Semana Santa a las calles de Ferrol.
“La de verdad”
“Nosotros queremos volver a la tradición de verdad, a la del siglo XVIII”, explica el hermano mayor del Santo Entierro, Antonio Sixto, justificando que la liturgia no establece que el discípulo haya estado en las exequias fúnebres y que la Dolorosa acudía sola en los orígenes del cortejo porque, de hecho, la talla del apóstol se encargó posteriormente para participar en el Encuentro.
En base a ello, cursaron hace semanas una invitación a los de Méndez Núñez, días antes de celebrarse su asamblea, instándoles a participar solo con su titular mariana. Con estos mimbres, los 157 cofrades que estaban presentes en la convocatoria de Dolores, votaron en masa que “o todos o ninguno”.
“Estamos desconcertados y lamentamos profundamente esto”, traslada el presidente de Dolores, José Ángel Vázquez, antes de precisar que “respetamos profundamente su postura, ellos organizan la procesión, pero es una pena para Ferrol porque es una tradición de años que se perderá”.
Reconfiguración
Y es que el Santo Entierro, aunque cedió a la petición que le formularon el Obispado y la Junta para no hacer cambios este año, emitía este domingo un comunicado recordando que su hermandad “es soberana para decidir la organización de su procesión y, ante el rechazo a la invitación cursada por nosotros por parte de la Cofradía de Dolores, trasladamos que esta será la última vez que iremos acompañados (...) y realizaremos la estación de penitencia sin acompañamiento de ninguna cofradía ni imagen que no sea titular de nuestra hermandad”.
Sixto, que además de estar al frente de los de San Julián es cofrade del Tercio de la Virgen, no oculta que “me da pena, y mucha”. Sin diálogo y cesiones por ambas partes en el horizonte, parece difícil que la Pasión ferrolana no acabe reconfigurando por completo la tarde de su Viernes Santo porque, si la Dolorosa y San Juan no bajan a San Julián, los de Méndez Núñez tendrían que cambiar, no sin complicaciones, la esencia y el itinerario de “Os Caladiños”.
“Sería una verdadera lástima que se perdiera una tradición de tantos años en la ciudad”
Para Fernando Iguacel, presidente de la Junta de Cofradías y Hermandades de la Semana Santa de Ferrol desde el pasado mes de septiembre, sin duda es esta la primera situación compleja con la que ha tenido que lidiar desde que accedió al cargo. Es, además, tal y como recuerda él mismo, cofrade de Dolores desde chaval y también del Santo Entierro, aunque en este caso desde hace pocos años.
El Obispado y la entidad que dirige fueron quienes reunieron a las partes para tratar de llegar a un entendimiento, solicitándoles en primer lugar que la procesión de la tarde del Viernes Santo se mantuviera igual este 2026, teniendo en cuenta la proximidad de la Cuaresma y que los procesionarios ya están en la imprenta.
No obstante, confiesa que no alberga muchas esperanzas de cara al 2027 cuando, si los de Méndez Núñez y los de San Julián no llegan a un acuerdo, se pondrá fin al cortejo tal y como lo conocemos. “Sería una verdadera lástima que se pierda una tradición de tantos años; hay que intentar por todos los medios que siga como toda la gente mayor la recuerda, sin distorsionarla”, concluye.









