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Ferrol

Navantia se hace hueco en el mercado anglosajón impulsando Harland&Wolff

La dirección del astillero irlandés impartió una charla en el marco de la Cátedra Cosme Álvarez de los Ríos

Salón de Actos del Campus conferencia del director del Astillero de Belfast de Navantia
Salón de Actos del Campus conferencia del director del Astillero de Belfast de Navantia
Daniel Alexandre
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Poco más de un año después de la compra, la dirección del astillero irlandés Harland&Wolff se reafirma en el acierto de una decisión que le permite posicionarse en el exigente mercado de la defensa anglosajón y convertirse, aseguró el máximo responsable de la filial Navantia UK, Carlos López, en “el tercer jugador, al lado de BAE y Babcock”.

En ese sentido, esta irrupción de la compañía pública española sería más un factor de colaboración que de competencia, pues, como explicó el director de la división, “las perspectivas de carga de trabajo para los próximos años son tales, que incluso se da por hecho que entre las dos empresas nacionales más importantes no podrían desarrollar todos los programas por sí solas, por lo que creemos que hay expectativas razonables de aspirar a parte de lo que viene por delante”.

López y su mano derecha, Guillermo Cuesta, compartieron con el alumnado del Campus Industrial un encuentro organizado por la Cátedra Cosme Álvarez de los Ríos que promueven Navantia y la Universidade da Coruña. En el salón de actos Concepción Arenal del Campus Industrial, y con la presencia del director del astillero ferrolano, Eduardo Dobarro, los responsables de Navantia UK explicaron los fundamentos de la “decisión estratégica” de la compañía cuando materializó la compra de la factoría de Belfast y otros activos, así como todo lo que se ha hecho desde entonces –enero de 2025– y, sobre todo, lo que queda por hacer.

Así, subrayaron el valor histórico y también simbólico de Harland&Wolff –hasta el punto de mantener su marca tras la compra–. “Es un astillero de 1861 que a comienzos del siglo XX era el referente mundial en construcción naval –cabe recordar que fue donde se construyó el “Titanic”– y un motor industrial en Irlanda del Norte”. Además, recordaron que, al margen de construir más de un millar de buques desde su fundación –1.742 si se tienen en cuenta los que se fabricaron en otros astilleros vinculados a H&W–, durante su trayectoria de de siglo y medio hicieron también aviones, locomotoras o tanques.

Decisión estratégica

A mediados de 2024, con los astilleros en concurso de acreedores, Navantia tomó la decisión de adquirirlos. “Sabemos que hubo competidores que se tiraron de los pelos cuando se enteraron de que los habíamos comprado”, reveló Carlos López antes de señalar que, junto con la factoría irlandesa, la empresa española se hizo también con otro astillero en Appledore –mucho más pequeño pero con un dique totalmente cubierto– y otras dos instalaciones al norte, en Escocia; una centrada en el mercado Oil&Gas y otra con un papel relevante también para el desarrollo del programa de la Fleet Suply Support –FSS–, puesto que en ella se está construyendo la batea que permitirá el traslado de bloques de los futuros buques.

Las capacidades de Navantia en Reino Unido son, por lo tanto, amplias y diversas, un escenario que encaja con la filosofía “cooperativa” por la que se decanta el Gobierno británico para su industria de defensa. “Los plazos de entrega son cada vez más exigentes y cortos”, apuntó Cuesta, “y por eso haber entrado en este mercado es tan importante”.

Retos

La compra de los astilleros fue una decisión cuya idoneidad nadie discute pero que requiere inversiones y puesta al día. En ese sentido, el director y el subdirector de Navantia UK apuntaron que el último barco que se botó en la factoría fue hace más de dos décadas, en 2003, y que los planes urbanísticos de Belfast han constreñido demasiado el recinto, lo que limita su ampliación y cambios como, por ejemplo, un segundo acceso al astillero, que los actuales responsables ven necesario.

“Vamos a ampliar las instalaciones para aumentar las capacidades”, dijo Cuesta, “incluyendo una nave auxiliar con una línea de fabricación de previas y un taller de tubos y esperamos que entre marzo y abril de este año las estaciones ya estén activas” y, por otra parte, “desplegar un segundo y un tercer taller de bloques y subbloques, así como más cubiertas móviles para prearmamento. “El cambio en estos doce meses”, incidió, “ha sido radical, pero queda mucho por hacer”. Así, se refirió a la necesidad de aumentar la plantilla –que ahora mismo no llega a las 500 personas: en sus años gloriosos llegó a tener 35.000–, un objetivo que “no va a ser fácil” teniendo en cuenta que la inactividad ha provocado la destrucción de todo el empleo también de “todo el ecosistema de la industria auxiliar”, que Navantia UK se afana en reconstituir.

Los pasos que se han dado en este último año son iniciativas como la escuela de aprendices, un programa de formación con similitudes con la FP española que ya ha posibilitado la contratación de algo menos de 100 trabajadores y trabajadoras.

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