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Ferrol

Daniel Santalla, fotógrafo ferrolano: “A los novios les doy confianza, me dicen que soy como un invitado más en su boda”

Gracias al reconocimiento de las parejas ha vuelto a lograr un premio en los Wedding Awards

Dani Santalla
Santalla en el Lusitania, uno de los lugares con los que más queda con las parejas a las que fotografía
Jorge Meis
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El fotógrafo Daniel Santalla (Ferrol, 1988) disparó por primera vez en una boda en septiembre de 2015 y al año siguiente ya era uno de los más solicitados del panorama nupcial gallego. Una década y 16.000 seguidores en Instagram después, cabría esperar que su éxito hubiese menguado, pero nada más lejos de la realidad: su estilo, que conjuga naturalidad, sensibilidad y complicidad, continúa conquistando a las parejas de todo el país. 

No en vano, acaba de adjudicarse su noveno galardón de los Wedding Awards gracias a los comentarios positivos de su clientela en el prestigioso portal Bodas.net. Pero no solo eso. Después de cerrar un 2025 habiendo retratado 38 enlaces en toda la península, en este 2026 ya cuenta con 36 cerrados y pocos huecos, la mayoría en diciembre. Además, para el año próximo ya tiene reservas porque son legión quienes lo quieren documentando su gran día. 

¿Se imaginaba este éxito cuando empezó? 

No, la verdad. Tampoco es que pensara mucho en lo que iba a pasar. Fue más bien como un “bueno, voy a hacerlo porque, si no lo pruebo, no sé si me va a gustar”. 

Y no solo le gustó, sino que no ha dejado de tener la agenda llena... 

He tenido años con menos bodas, sí, pero siempre lleno. No sabría decirte por qué, supongo que a la gente le gusta mi trabajo. Puede que la clave sea que cuando haces algo de verdad, que te gusta a ti, sale un trabajo natural que nunca pasa de moda, y eso es importante porque las fotos te van a quedar de recuerdo, esos momentos van a estar siempre presentes. 

Aunque se adapte a los gustos de las parejas, siempre le pone su toque... 

Sí. Hay parejas que igual quieren algo más clásico, por ejemplo, así que nos adaptamos. Les preguntas, con confianza, qué es lo que quieren y también les asesoras sobre lo que consideramos que va a quedar mejor, más natural. 

Habla ya en plural, ¿hay alguien más en su equipo? 

Sí, mi ayudante, Noelia Fernández Blanco. Sin ella no podría asumir tanto trabajo porque hay casos de hasta cinco bodas en una misma semana. Hablo con las parejas, les digo que yo la fecha la tengo ocupada, pero que mi compañera de equipo es como mis otros ojos. Si les parece bien, adelante; si no, les recomiendo también otros profesionales que me gustan. La verdad es que tengo mucha suerte porque todo lo que hace ella me gusta, esta va a ser la quinta temporada que está conmigo y nos conocemos muy bien. 

Un nuevo Wedding Award que le otorgan las propias parejas, ¿qué es lo que valoran de usted? 

Lo que más me gusta es que destaquen la naturalidad, pero también que les doy seguridad y confianza. Siempre les digo que quiero ser como un invitado más, porque de lo contrario es muy invasivo y frío, y me dicen que tengo razón, que lo consigo. 

En estos diez años de trayectoria, ¿cómo han cambiado las bodas? 

Cuando empecé, la mayoría de las bodas eran civiles y ahora esa tendencia se ha invertido y se ha vuelto a las iglesias. También, aunque a mí no me han tocado, hay algunas que son un poquito feria porque ponen de todo: noria, tiovivo, rincón de perritos calientes, tatuajes... Luego ves la pista de baile, que es lo importante, y está vacía. 

Tiene enlaces por toda España, pero también ha estado recientemente en Portugal, ¿hay diferencias? 

En la portuguesa, por ejemplo, no cambia mucho porque estamos al lado, pero sí son muy largas, duran todo el día. Te puedo decir que yo empecé a trabajar a las 10.00 y terminé a las 2.00... 

Dani Santalla
Daniel Santalla en la Alameda de Suanzes, en Ferrol
Jorge Meis

Y después a editar... 

Sí, claro, es un trabajo invisible, pero la edición de cada boda te lleva cerca de una semana. 

Previamente, hay asimismo un proceso con la pareja... 

Como te contratan un año antes, nos relacionamos durante todo ese tiempo, quedando en una cafetería o a través de videollamada. Después, cuando tengo su boda lista, también me gusta entregarla personalmente. Llegas a tener un vínculo muy potente con la gente porque, siempre lo digo, para mí es muy generoso por su parte que me estén invitando a un momento tal especial de sus vidas, es una responsabilidad. 

Es que hay instantes que pueden perderse en un pestañeo, ¿qué es lo que no puede faltar en un álbum nupcial? 

Les envío una ficha en la que les pido que enumeren lo más importante, los objetos emotivos... Lo sabes de antemano. Después, por supuesto, cuando se ponen los anillos y cuando salen de la ceremonia. Eso es lo que no puede faltar. A mayores, como ya saben lo que haces, te dejan a tu aire. Es cierto que a mí me dan mucha libertad. 

De hecho, otro de sus sellos es recrearse con la decoración y mostrar su propio gusto estético... 

Son elementos efímeros y así les queda el recuerdo. A mí me encanta, desde que empecé hace 15 años con la fotografía, eduqué mucho el ojo en lo que me gustaba. Luego, leo mucho, veo muchas revistas, voy a exposiciones de pintura... Absorbo también del cine y las series. Al final, todo te inspira. 

Tras el parón horrible de la pandemia, con un torrente de cancelaciones, ¿uno aprende que debe vivir el presente en este negocio? 

Como autónomo, nunca sabes lo que te puede pasar. Ahora estoy bien, me gusta lo que hago, tengo bodas... Qué alegría. El año que viene, nunca se sabe. Siempre tienes ese miedo. 

Además de inmortalizar enlaces, se ha especializado en viajes... 

Desde que estoy con el que ahora es mi marido, Ramón Zelada, hacemos al menos un viaje largo al año y empecé a llevar la cámara para desconectar, para hacer fotos distintas. Antes de que acabe este 2026 presentaré un libro que me hace mucha ilusión en el que compartiré muchas de ellas.

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