Ferrol despidió enero con tres grandes victorias contra el narcotráfico
Los operativos se saldaron con la incautación de unos 40 kilos de cocaína, 135 de hachís y 19 detenciones

El pasado lunes, día 2 de febrero, alcaldes y representantes municipales de los Ayuntamientos que integran la Mancomunidade de Concellos da Comarca de Ferrol aprobaron por unanimidad una declaración institucional para demandar al Gobierno central más medios materiales y humanos para la Policía Nacional, así como agilizar la tramitación, supuestamente en marcha, para dotar al área de su propia Unidad de Prevención y Respuesta (UPR). El motivo de esta solicitud, que dista mucho de ser nueva, es la “alarma social” generada entre la ciudadanía por el incremento de delitos de tráfico de drogas en el área.
Así, si bien las estadísticas del Ministerio del Interior contradicen, al menos en parte, dicha afirmación sobre el incremento de los casos por tráfico de estupefacientes en la comarca –el informe del organismo correspondiente al tercer trimestre de 2025, dado que el del cuarto aún no está disponible, constata una caída en Ferrol y un aumento en Narón–, lo cierto es que la comarca arrastra desde hace décadas un grave problema con estas sustancias. Tanto es así, que la zona, concretamente el eje que forman ambas ciudades, es conocido, incluso fuera de Galicia, como el mayor supermercado de la droga del noroeste.
De este modo, es comprensible que, en una región golpeada durante tantos años por la lacra de los estupefacientes, la sensibilidad ante esta problemática sea especialmente alta y que, incluso si las estadísticas indiquen lo contrario, los vecinos quieran tener la seguridad de que su municipio no haga honor a ese sobrenombre. A esto se suma el hecho de que la falta de medios humanos y materiales –así como la renovación de la Comisaría– es una demanda histórica de los propios agentes de la Policía Nacional, lo que no ayuda a paliar la sensación de inseguridad.
No obstante, como relató en su momento uno de estos profesionales a quien suscribe estas líneas, el hecho de observar un problema, en este caso el tráfico de drogas, no significa que no se esté trabajando para solucionarlo y dicha labor, hasta que no ha terminado, se mantiene siempre alejada del ojo público. Prueba de ello son las tres grandes investigaciones cerradas el pasado mes de enero y que se saldaron con la detención de casi una veintena de personas y la retirada de las calles de más de 40 kilogramos de cocaína y 135 de hachís.
Organización fragmentada
La primera operación zanjada, bautizada como “Lezna”, fue tanto la más grande a nivel de drogas y otros efectos incautados como la más longeva, pues arrancó a mediados del pasado 2024. Se trató, como detalló la Subdelegación del Gobierno tras su conclusión, de un dispositivo conjunto de la Guardia Civil y la Agencia Tributaria que se inició, curiosamente, como dos investigaciones independientes.
De este modo, en el mencionado ejercicio, el Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA) del Instituto Armado de A Coruña comenzó a recabar pesquisas sobre un vecino de la localidad de Oza-Cesuras, de quien se creía que tenía vínculos con el narcotráfico y que llevaba un elevado tren de vida pese a carecer de actividad laboral conocida –poseía numerosas viviendas en propiedad, así como varios turismos y motocicletas de gama alta–. Gracias al seguimiento de este individuo se identificó a un segundo hombre, vecino de la misma localidad y presunto socio del primero, al que posteriormente se interceptó durante un control de tráfico rutinario en la parroquia de Porzomillos, descubriéndose en el interior de su vehículo cinco kilos de cocaína y diez de hachís.
En paralelo, relató en su momento la Benemérita, el Grupo de Información Regional de Estupefacientes, del servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria, ya se encontraba investigando por su cuenta al primero de los dos ocenses. Así, tras ponerse en común las pesquisas recabadas, ambos cuerpos comenzaron a trabajar de forma conjunta, arrancando oficialmente la operación “Lezma”. A partir de este punto, los profesionales averiguaron que los dos vecinos formaban parte de una organización más amplia dividida en facciones, desarticulándose durante los meses siguientes un importante punto de almacenamiento de estupefacientes en A Coruña y otro de venta en Arteixo.

En cuanto a las ramificaciones de la banda en Ferrolterra, desde la Guardia Civil se relató que, a mediados del pasado ejercicio, la investigación dio un gran avance al identificarse a una de las figuras clave del entramado, que a su vez era uno de los principales jefes de un conocido grupo criminal de la ciudad naval. Este hombre, que ya contaba con antecedentes por tráfico de drogas y tenencia ilícita de armas de fuego, era el presunto encargado de suministrar los estupefacientes a la organización, destacando la Benemérita las altas medidas de seguridad que adoptaba para ello –era propietario de varios inmuebles y empleaba múltiples vehículos–.
No obstante, su principal activo era un piso “guardería” en el término municipal de Narón –situado en el número 23-25 de la calle Xaquín Bruquetas, en A Solaina–, donde almacenaba grandes cantidades de sustancias ilícitas, dinero en efectivo, varias pistolas e incluso un subfusil tipo UZI. Así, la explotación de la investigación tuvo lugar el pasado mes de enero con la detención de cuatro implicados –uno de ellos había sido aprehendido anteriormente–, entre los que se encontraba una conocida empresaria del sector servicios, titular del domicilio naronés. En total, se intervinieron seis armas cortas, 31 kilogramos de cocaína, 135 de hachís, cantidades relativamente menores de marihuana y ketamina, 85.000 euros en moneda fraccionada, cinco turismos y una motocicleta.
Tienda de ropa
La segunda operación, bautizada como “Galpón/Zalied/Boksi”, fue de las tres la más llamativa aun cuando su incidencia en el entorno de la ciudad naval fue bastante reducida. En este caso, se trató de una investigación conjunta de los mencionados cuerpos de la Guardia Civil y la Agencia Tributaria junto con Unidad de Droga y Crimen Organizado (Udyco) de la Policía Nacional y se saldó con la detención de ocho personas, la realización de doce registros, incluida una vivienda de Ferrol, y con la incautación de 5,5 kilogramos de cocaína, 40.000 euros en efectivo y varios vehículos de gama alta que se empleaban para el transporte de los estupefacientes.

La particularidad de este operativo era, por una parte, que empleaba como centro de operaciones una céntrica tienda de ropa deportiva de marca, que también servía como principal punto de venta de sustancias ilícitas; y, por otra, que empleaba una construcción oculta, tipo galpón –de ahí su nombre– en la provincia de Pontevedra como punto de intercambio con el suministrador de las drogas. El entramado, por tanto, consistía en dos vecinos de la comarca de O Salnés que contaban, relató la Policía Nacional, con gran capacidad logística para mover altas cantidades de estupefacientes, con las que abastecían al mencionado proveedor, que a su vez las trasladaba a la ciudad herculina para su comercialización en el establecimiento.
De este modo, se estima que uno de los ocho detenidos era el residente del domicilio registrado en Ferrol, si bien no se han ofrecido detalles de su relación con la organización ni si fueron intervenidos estupefacientes en el inmueble.
Servicio a domicilio
El tercer operativo de enero, bajo el nombre “Oxford”, se concentró casi en exclusiva en la ciudad naval y se caracterizó porque se trataba de una organización que distribuía estupefacientes a domicilio. La investigación, relató la Policía Nacional, se inició a mediados del pasado 2025 cuando la Comisaría de Ferrol-Narón recibió numerosas denuncias ciudadanas informando de un grupo de personas que se dedicaban a vender droga en el barrio de O Inferniño.
A raíz de estos avisos, los agentes ferrolanos lograron identificar a los integrantes de esta banda, con dos responsables, varios vendedores y un suministrador residente en la localidad de Rubí, en Barcelona. Al parecer, la agrupación recibía los pedidos a través de una única línea telefónica, que operaba las 24 horas del día durante toda la semana, realizando los comerciales las entregas en coche o en patinete eléctrico. Respecto a estos últimos, la Policía incidió en la dificultad que suponía para su identificación, dado que trabajaban mediante un sistema rotatorio, de modo que tras unos meses al servicio de la organización volvían a sus lugares de origen –principalmente Madrid y Barcelona– y eran sustituidos por otros nuevos.

En cuanto al mencionado proveedor, agentes de la Udyco de Barcelona lograron identificar su centro de operaciones en Rubí, donde además de importantes cantidades de dinero en efectivo, se localizó una gran plantación de marihuana donde el hombre tenía empleadas a tres personas en situación irregular. Finalmente, la explotación de la investigación, que tuvo lugar el 21 de enero, se saldó con la detención de seis personas y la intervención de 60.000 euros en moneda fraccionada y unas 10.000 dosis de cocaína de gran pureza preparadas para su venta –lo que se traduce en unos seis kilogramos de droga–.









