Isabel Estevan e Isabel Sanesteban: una década de entrega en la lucha contra el cáncer
Hacemos un repaso a los diez años en el cargo de las responsables de la Junta Local de Ferrol la AECC

Hoy se celebra el Día Mundial contra el Cáncer y con tal motivo queremos visibilizar el trabajo que realizan en la Junta Local de la AECC, un espacio que se gestó con la histórica Isabel Caamaño Cebreiro, quien permaneció como máxima responsable de la delegación durante cuatro décadas. Fue en el año 2016 cuando la propia Caamaño decidió que era hora de dejar el timón del barco en manos de otras personas y ella misma eligió a su sucesora en el cargo y a su segunda de a bordo, Isabel Estevan y Mabel Sanesteban, respectivamente. Las dos ferrolanas y conocidas, (estudiaron en el mismo colegio), han afrontado este trabajo con gran dedicación y entrega y con la satisfacción de ver los frutos de ese trabajo.
Ambas bromean con la coincidencia de compartir nombre y con la inevitable confusión de saber quien es cada una de ellas, y hasta con la casualidad de que su antecesora también fuera Isabel. Aseguran que cuando las confunden siempre dicen que una es la cabeza pensante y otra la ejecutante. Sus ideas, muchas y buenas, suelen implicar más trabajo para el resto empleadas de la asociación, pero funcionan como un engranaje perfecto, siempre en beneficio de las personas con cáncer, como indican.
Cerca de cumplirse una década desde su llegada al cargo hacen balance de todo este tiempo, unos años en los que, aseguran, han podido compaginar a la perfección su faceta de madres, y ahora abuela, en el caso de Sanesteban, con la labor que desempeñan al frente de la Junta Local, en su faceta de voluntarias y responsables. “Yo siempre digo que a la asociación le dedicamos una jornada laboral, estamos aquí prácticamente todas las mañanas en horario de oficina, y si hay algún evento o acto también nos acercamos por la tarde y en sábado o domingo”.
Su llegada al cargo fue “a dedo”, la propia Isabel las designó. “Me lo había pedido ya en alguna ocasión anterior, porque yo era amiga de su hija, y ella, por alguna razón, pensaba que yo podía desempeñar bien ese puesto”, rememora la presidenta de la delegación ferrolana. Finalmente no fue hasta el año 2016 cuando decidió aceptar la proposición. Lo mismo le ocurrió a Mabel. “Ella era una mujer muy lista, muy aguda, pensó que las dos podíamos empastar muy bien, complementarnos, y así fue”, explica Sanesteban.
Las dos caras visibles de la delegación ferrolana aseguran que tienen intención de continuar unos años más pero que, al igual que hizo su antecesora, “nos gustaría también dejar a alguien que siga el camino iniciado y que mejore lo que se ha hecho hasta ahora”.
Asimismo, Isabel Estevan cree que Caamaño buscaba a alguien similar a ella cuando llegó a la delegación, “con una edad parecida y que creyera en la importancia de la AECC”, añade. Finalmente aceptaron ambas y hoy se muestran “muy orgullosas por el trabajo desarrollado, poco a poco nos fuimos enamorando de la asociación y todo lo que nos aporta”, afirma la presidenta, quien explica que hasta hace muy poco ella no había tenido a ningún familiar cercano con cáncer y fue en la asociación donde se topó con los primeros. “Se viven momentos dolorosos, claro, pero es más gratificante que triste, este trabajo te da mucho más de lo que ofreces tú, se viven situaciones desgraciadas pero esto te pone en el mundo, te ayuda a relativizar problemas”.
Estevan añade que “intentamos quedarnos siempre con lo positivo, el cáncer se está convirtiendo cada vez más en una enfermedad degenerativa, las tasas de supervivencia de hoy nada tienen que ver con las de hace diez años, cuando llegamos al cargo, hay muchísima investigación”. Además, subraya que “somos privilegiadas porque tenemos información de primera mano, es muy gratificante conocer a dónde se va el dinero que se recauda, las investigaciones y estudios a los que se dedica, por eso siempre nos quedamos con lo positivo de esta labor, que no es otra cosa que saber valorar los grandes avances que se están produciendo”.
Trascendencia
Como buenas ferrolanas que son aseguran que siempre miran por las empresas locales cuando realizan alguno de sus habituales eventos. “Si hay que contactar con una compañía, la que sea, intentamos que sea de la zona, que los proveedores procedan de aquí, barremos mucho para casa”, explican.
Es una satisfacción personal para ambas que la delegación ferrolana se conozca muy bien en Madrid. “Somos una junta pequeña pero proporcionamos muchos recursos, somos muy activas siempre”, afirman.
“En Madrid también nos conocen bien, nos llaman las Las Zipi y Zape, Las Pili y Mili, Pin y Pon, las Isabeles de Ferrol, etc..”.
El caso, como indican, es que se las conozca por la labor que se hace en la ciudad, donde, como destacan, “en muchas campañas logramos más apoyos que en otras delegaciones como la de Coruña o Santiago”, destacando eventos como la Carrera contra el Cáncer, por ejemplo, que en la pasada edición logró congregar a 4.500 participantes, lo cual se traducen en una importante recaudación para la AECC. “En pocas carreras se suman 1.500 corredores como pasa en la nuestra”, añaden.
En estos diez años han presenciado como muchas personas salían adelante de un proceso oncológico pero también ha habido casos que les ha impactado. Las dos coinciden en que la muerte de Vanesa López, la joven ferrolana diagnosticada con 21 años que falleció a los 23 fue el caso que más las ha marcado. “Su historia nos marcó a todas, yo me quedo con su generosidad por encima de todo, su entereza y cómo alguien tan joven se implicó tanto y supo visibilizar como pocos el proceso oncológico”, recuerda Isabel Estevan. “Sus padres siguen con nosotros, colaborando, tal y como les pidió su hija antes de morir, verlos antes y ahora nos llena de satisfacción y orgullo, el mismo que sentimos trabajando para una empresa que audita las cuentas de forma impecable, cuida todo lo que tienen que ver con las donaciones, hace una labor tan fundamental, no se puede pedir más, uno sale de aquí lleno de satisfacción”, afirma la presidenta de la Junta Local.
Voluntariado
Otro de los valores de la delegación de la AECC en Ferrol es su voluntariado, una red de ayuda fuerte y permanente que alcanza en este momento las 120 personas. “Siempre estamos abiertos a recibir a más personal, cuantos más mejor, y nos encanta contar con gente joven, que cada vez se implica más”, explica Isabel Estevan, quien asegura que la población de más edad tiene esa capacidad de llegar tanto a los jóvenes como a la gente de más edad. Asimismo, muchos de quienes ayudan a la entidad hoy pasaron por un proceso oncológico y esa es su forma de devolverle a la asociación algo de lo que hizo por ellos.








