La comunidad de fotógrafos del Grupo Bazán, con más de 50 años de historia, inicia “en casa” una nueva exposición
La nueva muestra del Torrente Ballester es la propuesta de un colectivo nacido en 1994, en el seno de una asociación que existía desde 1973, hoy activa con una amplia oferta que apoyan 600 personas

Desde el pasado viernes está disponible en la Sala de Proxectos del Centro Torrente Ballester una nueva exposición, en la que el visitante tendrá a su disposición 11 miradas distintas desde las que experimentar más del doble de interpretaciones de lo que es el “Silencio”. Fue elaborada por la sección de fotografía del Grupo Bazán, una asociación con más de 50 años de historia, en su origen ligada a los astilleros pero hoy en día transformada en una comunidad abierta, que ofrece talleres, formaciones y otras actividades en su sede (República Argentina, 15) o fuera.
“Silencio” es el resultado de una lluvia de ideas más, tal como llevan a cabo los miembros del colectivo antes de proponer cualquier exposición. En esta ocasión, la idea se estrenó en el Arenteiro Fotográfico de O Carballiño, en una versión reducida que incluía una única obra de cada uno de los 11 autores, de manera que se reservaron una parte para no fallar a la tradición de celebrar la gran inauguración siempre en Ferrol.
Este viernes tuvo lugar el acto, en una sala que no esperaban ver tan llena como estuvo, más aún en pleno temporal, en el mismo espacio cultural donde presentaron hace cinco años, cuando todos debían entrar con mascarilla, “Xeitos”, un concepto básico por el que cada uno podía sacar a la luz su propia “manera de ver la fotografía, su manera de trabajar”, expresa Carlos Cruz, delegado de la sección.
Con un criterio similar, ahora eligen otro término con un sinfín de interpretaciones, “tantas como autores, porque tenemos silencio en la naturaleza, silencio en las aulas, una radio vacía y una escuela abandonada, tenemos silencios en el cementerio también, ausencia, tenemos unas fotos de Auschwitz…”.
Asociación
El proyecto nació en 1973, después de que la Empresa Nacional Bazán cancelara las actividades deportivas y desmantelara las instalaciones de las que podían disponer sus empleados. Por aquel entonces, la legislación solo permitía ser socios a los trabajadores, pero tras la dictadura se empezaron a abrir las puertas y a día de hoy es una asociación cultural recreativa deportiva con 600 personas asociadas, de las que 250 aproximadamente participan de forma activa en este momento.
“A los antiguos socios del Grupo Bazán, que pertenecían a Navantia, aún les descuentan la cuota de la nómina, todavía está vinculado”, apunta Carlos Cruz “como dato curioso”, ya que en la actualidad son entidades completamente independientes.
En su fundación, como Grupo de Empresa Bazán, se practicaba lucha, baloncesto, fútbol sala, karate y ajedrez. Estos dos últimos constituyen parte de las secciones en las que se estructura actualmente la asociación, que también abarca teatro, tenis, vela, pesca submarina y por supuesto, fotografía.
Tal como explica el delegado de esta sección, “tenemos una cuota general, pequeñita, que es para todos los socios, y después cada actividad tiene su cuota independiente”, debido a que no son los mismos los gastos necesarios para mantener embarcaciones o para la remuneración de un profesor en concreto, por ejemplo. Aunque son 11 firmas las que se pueden ver, hasta el próximo 15 de marzo en la muestra “Silencios”, son 35 los integrantes de la sección de fotografía, que según la disposición y disponibilidad se pueden sumar o no a este tipo de iniciativas.
Normalmente se reúnen los viernes, en un local acondicionado con un estudio fotográfico. En este espacio, o en ocasiones también en el exterior, como en el taller de panorámicas de costa, ofrecen formaciones de cualquier técnica o herramienta asociada a la fotografía, como los software de revelado, en algunas ocasiones cerradas para socios o abiertas al público general, como en el curso de iniciación realizado el año pasado: “siempre es muy interesante hacerlos presenciales porque son cursos que tienen teórica, pero también práctica”, apunta Carlos Cruz, acordándose de un contexto en el que abundan las variantes que se imparten por internet.
En este momento ya están preparando una nueva exposición y buscando destinos por Galicia donde llevar la muestra completa de “Silencios”, una vez abandone el Centro Torrente Ballester. El objetivo también apunta ahora hacia la organización de un curso de retrato de estudio, además de continuar practicando en las salidas, desde las más sencillas hasta algunas de fin de semana, que van surgiendo entre los miembros de este colectivo abierto a nuevas conexiones, por redes sociales o poniéndose en contacto directo a través del correo fotografiagrupobazan@gmail.com.










