Temor en el rural de Ferrol por la cercanía del lobo a las casas
El último ataque se produjo el pasado miércoles en San Xurxo al lado de la carretera principal de la parroquia

“Preocupación y miedo”. Esos son los dos sentimientos con los que convive desde hace algunas semanas la vecindad del rural de Ferrol ante la presencia de varios lobos que no solo están atacando al ganado, sino también a sus mascotas, lo que significa que la distancia que estos carnívoros mantenían con las viviendas se ha ido acortando hasta colarse impunemente en sus fincas.
“No queremos generar alarma, pero sí decirle a la gente que tenga cuidado con sus perros y también con las personas vulnerables, menores y mayores”, expone Anabel Bello, presidenta de la entidad vecinal de Viladóniga-Vilasanche, después de que los depredadores actuasen varias veces en sus aldeas, la última de ellas a escasos metros del local social que, a su vez, está a poco más de dos kilómetros en línea recta del Palacio Municipal. “No hay precedentes de daños a humanos, pero no dejan de ser animales y no tenemos garantías”, valora, pidiendo que “se extremen las precauciones”.
Ataque en San Xurxo
La última víctima conocida que habría sucumbido a estos carnívoros es un potro de un año que el pasado miércoles apareció muerto y semidescuartizado en el prado donde pastaba a escasos metros de la carretera principal que cruza la parroquia ferrolana de San Xurxo.
Manuel Varela, presidente de la asociación, explica que el ataque se habría producido entre las 22.00 y las 7.30 horas, momento en el que encontraron al equino sin vida al lado de su madre. “Hace ya tiempo había atacado a una vaca por aquí, pero desde entonces nada”, incide el representante vecinal, trasladando que existe mucha inquietud, sobre todo entre quienes tienen menores en la familia.
La vecindad está empezando a organizarse para que las administraciones tomen la iniciativa
“Mi hijo está negro”, añade, confirmando que ya han remitido las fotografías del potro atacado al Concello de Ferrol, sumándose así al escrito que la entidad de Viladóniga-Vilasanche entregó en el Registro municipal, enviando copias a todos los grupos políticos, a la Consellería de Medio Ambiente de la Xunta de Galicia y a la delegada del gobierno gallego en la comarca, Martina Aneiros.

Llamada a la acción
En el documento, ahondan en su “enorme preocupación” por los ataques de “un grupo de lobos” que vienen sufriendo desde hace meses, solicitando que se “tomen las medidas más adecuadas”. Explican que son fincas particulares donde se han producido las incursiones, acercándose “a un núcleo de población consolidado” y demostrando una gran “voracidad” que no solo emplean con el ganado, sino también con “perros de enorme tamaño, mastines, lo que ha contribuido a que la alarma sea mayor”.

Les inquieta que “se asienten definitivamente en nuestros montes” y reconocen que “esto ha afectado enormemente a nuestro día a día, modificando rutinas”, por lo que piden iniciativas públicas para limitar su presencia, proteger la seguridad del vecindario y sus animales, y “adoptar medidas como la realización de batidas disuasorias o la colocación de cañones automáticos”, sugerencias que les han podido trasladar en persona a Jorge Suárez y Nerea Purriños, concejales de Ferrol en Común, el pasado viernes, cuando se convocó una reunión con personas afectadas en el local de la entidad que preside Bello.
Uno de los asistentes fue Alejandro Suárez Sabín, quien está tratando de articular una plataforma a través de un multitudinario grupo de WhatsApp de cara a que sus voces se escuchen y se comience a actuar desde las administraciones. Él tiene unas 40 vacas y ocho caballos en dos explotaciones ubicadas en la parroquia ferrolana de Mandiá y en Meirás (Valdoviño), admitiendo que desde el pasado verano “es una agonía cuando llego a ver a los animales por si han sufrido algún ataque”.
Se está registrando una media de un ataque semanal a ganado en el municipio y van en aumento
Fue entonces cuando se despertó en mitad de la noche alertado por el ruido que estaba haciendo el ganado y al llegar se encontró con las reses en círculo para proteger dentro a los terneros. Comprendió que fue el instinto maternal y colectivo lo que salvó a las crías de los lobos.
“Aquí nunca hubo”
Refiere Alejandro que “la semana pasada también mataron a un poni en Serantes, por la Feira do Dous”, y advierte de que el estado de inquietud de los animales domésticos podría también ser un peligro para las personas en sí mismo. “Echan al ganado de los cercados, rompen los cierres, y las reses se ponen como locas a correr porque van escapando, de lo contrario se quedarían pastando en el campo de al lado... Pero no, por eso cruzan carreteras y van espantadas, así que podría haber accidentes”.
Aunque no existen datos oficiales sobre las características de los lobos que están sembrando la inquietud en Ferrol, son varias las voces que hablan de al menos cuatro ejemplares. De hecho, en el escrito vecinal se menciona a una pareja de hembra y macho, a otro ejemplar joven y un cuarto más adulto.
“Parecen socializados, que estuvieron en contacto directo con el ser humano, por lo tanto no huyen y se esconden en el monte, sino que se acercan a los núcleos de población sin el menor temor”, describen, citando también al colectivo de cazadores como fuente principal de esta reseña. Sea como fuere, su mayor temor es que lleguen a criar en los montes cercanos y se queden para siempre.
Hablan de una manada que podría haberse establecido en Mougá y sale desde allí a cazar presas fáciles
“Nuestros vecinos de mayor edad no recuerdan una situación como la que estamos viviendo”, dicen desde Viladóniga-Vilasanche, añadiendo que “históricamente, el lobo y el ser humano han convivido, pero cada uno en su espacio, y que este orden natural haya cambiado es motivo de alarma entre nuestro vecindario”. Precisamente, esa premisa de que “aquí nunca hubo”, es una de las más repetidas entre los afectados.
La saca también a colación Alejandro Suárez, asegurando que “mis abuelos nunca tuvieron problemas con lobos”, y lo hace José Pérez, vecino de O Pieiro, en Doniños. “Nunca pasó”, incide antes de reflexionar que “aquí tenemos topónimos como O Coto do Lobo y Lobateiras, donde están las baterías, así que probablemente en la época de mis bisabuelos, hace 200 años, los habría; sin embargo, hasta ahora estaban en zonas más alejadas de la gente, en A Capelada, por ejemplo, no entrando en las fincas”.
Hipótesis: Mougá
En la agreste y pequeña aldea ubicada en Prioriño viven unas nueve personas y también ha dejado su huella el lobo. Cuenta José que a uno de sus vecinos le mataron dos perras atacando en manada. Así, mientras dos de ellos se estaban enfrentando a sus mastines, los otros fueron a por las hembras. “Tenemos el ganado todo guardado ya. Yo tengo un par de cabras y caballos que ya no quedan fuera”, afirma, aplicando la misma protección para los canes.
Pérez indica que estos depredadores se han ido aproximando a Ferrol en los últimos cinco años, recordando que empezaron atacando ovejas en zonas como Doso, Castro o Belelle, en Narón y Neda, antes de comenzar a establecerse en el municipio. “Están yendo a lo fácil”, valora antes de precisar que lo habitual sería que cazasen corzos u otros animales salvajes en vez de acudir al ganado, y esperando que “cuando empiecen a parir los jabalís todo se calme un poco”.
La Xunta está a la espera del fallo del TSXG para poder poner en marcha medidas de contención
Y es que, aunque el sentir de la vecindad rural sea el de intentar devolverlos a las profundidades de montes más lejanos y aplicar técnicas de disuasión, José afirma que “una batida aquí es muy complicada porque hay muchos núcleos de viviendas en las zonas donde ha atacado”, recordando que, con la ley de protección del lobo en la mano, “las administraciones están muy amarradas, pero tampoco quieren ver la problemática y todo está siendo muy laxo”.
Con todo, este vecino, a fuerza de observación y experiencia en el medio natural, describe que “aquí a O Pieiro entran por el mismo sitio siempre: por la zona de la costa, la carretera de la batería”, y pone sobre la mesa una hipótesis que parece adaptarse a los movimientos de estos animales salvajes: “Atacaron en Doniños, en San Xurxo, en O Vilar, en Covas, en Viladóniga, en Serantes... Están moviéndose en círculo y el centro de su actuación es Mougá. Es una teoría, pero podría tener allí su guarida una manada que está aumentando”, expone.
Esperando por el TSXG
La Consellería de Medio Ambiente, por su parte, explica que desde el pasado 1 de octubre —cuando comenzó la vigencia de la orden de 2026 para compensar los daños causados por el lobo al sector ganadero—, se registraron en Ferrol ocho avisos, mientras que durante todo el período anterior fueron un total de siete, con lo que el incremento de la presencia de estos animales está avalado por los datos.
El crecimiento registrado provocó que el Concello se pusiese en contacto con la Xunta para trasladarle su preocupación “polo número de reses afectadas e a súa proximidade a áreas habitadas”, apuntan. En este sentido, recuerdan que una vez que el lobo al norte del Duero fue retirado del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lesrpe) en marzo del pasado año, el gobierno gallego retomó el plan de gestión de esta especie que estuvo vigente hasta 2021, momento en el que se incluyó en el catálogo, y que sí permite medidas de control en casos muy concretos.

Aguardan ahora a que la Justicia se pronuncie sobre el recurso que la Xunta interpuso contra el auto que paralizó la aplicación de esa normativa y contemplan el envío al Tribunal Superior de Xustiza de Galicia de los escritos que están recibiendo sobre los ataques registrados.
En este sentido, a la espera del fallo del TSXG, la Consellería ha puesto a disposición de las explotaciones ayudas por un valor total de dos millones de euros para adoptar medidas de prevención (compra y manutención de perros protectores, pastores eléctricos o vallados, entre otros) y de compensación por los daños causados.
Una problemática que llegará al pleno el próximo jueves
El grupo municipal de Ferrol en Común se reunió el pasado viernes en la AVV Viladóniga-Vilansanche con un numeroso colectivo de personas afectadas por la cercanía del lobo a las aldeas y sus ataques al ganado, avanzando que este martes darán una rueda de prensa sobre la problemática y llevarán asimismo una moción al pleno del próximo jueves.
Aseguran que la vecindad del rural les ha trasladado que la presencia de estos animales ha logrado incluso cambiar sus rutinas, dejando de pasear con sus mascotas y de acudir a locales sociales.
Criticando la “pasividade” de la Xunta de Galicia, desde FeC piden que se tomen medidas encaminadas a que estos carnívoros vuelvan a su hábitat en zonas más alejadas de la población, “con medidas contrastadas”, y que se incrementen las ayudas económicas a los ganaderos para proteger a sus reses.















