Medio siglo de tradición joyera ampliada en el exitoso negocio de compraventa de Jaype en Ferrol
Transparencia, buen trato y un precio justo son los pilares de un establecimiento que aúna la orfebrería y el taller de arreglo con la tasación y adquisición de oro y plata

“Un 90% de nuestra clientela no viene por necesidad”. Con esta frase, Patricia López Pena y Óscar López, al frente de Jaype, confirman que sobre negocios de compraventa de oro y plata como el suyo, pesa un prejuicio que “desaparece en cuanto se hace la primera operación”.
El perfil de quienes cruzan el umbral de la puerta de su local, ubicado desde hace un año en el número 139 de la carretera de Castilla, es diverso, pero la mayoría coincide en querer desprenderse de piezas que, en muchos casos, llegaron a sus manos por una herencia y no son de su gusto o no tienen cabida en sus hogares.
“La gente joven, hoy en día, no quiere joyas: quiere viajar, tienen varios coches en casa.... La vida está más cara y quieren disfrutar”, dicen. No obstante, en su caso, estas operaciones se complementan con la línea de negocio con la que empezó todo: la joyería.
No en vano, Patricia es la segunda generación de joyeros desde que su tío, Jaime Pena —de ahí el nombre comercial, uniendo las primeras sílabas de ambas palabras—, montó una pequeña tienda en la calle Soto de Esteiro que después dio el salto a la calle Lugo en los años 70, “y cuando él falleció, fueron mis padres los que se quedaron al frente, así que se puede decir que yo nací en una joyería”, ríe.
Con todo, trasladan que aunque “fue el origen de lo que somos hoy, con el tiempo crecimos y evolucionamos para adaptarnos a las necesidades de nuestros clientes”. Así, se dieron cuenta de que muchísima gente tenía piezas guardadas que no usaba, y “decidimos crear un espacio profesional, seguro y transparente donde pueda venir cualquier persona a pedir una tasación sin ningún compromiso de venta”, explica Óscar, añadiendo que “nosotros lo que queremos es que vendan convencidos, que no salgan dudando de si han hecho bien o no; que nos pregunten lo que necesiten y que se queden contentos”.

De ahí que, entre los tres pilares del negocio, destaquen “la transparencia, el precio justo y el trato personalizado”, enumeran, añadiendo que “explicamos cada paso en la tasación, resolvemos dudas, y todo sin ningún tipo de compromiso”.
Compran todo tipo de oro, plata —los clásicos juegos de café o candelabros, pueden llegar a valer miles de euros—, joyas antiguas, monedas o lingotes, entre otros. “La gente se sorprende con el dinero que puede sacar por vender un pendiente desparejado, una cadena o incluso, los que se divorcian, la alianza de boda”, precisa Patricia.
El método
En primer lugar, cuando llega un cliente con la pieza, lo que hacen es analizarla delante de él, explicando su pureza y su peso, presentando después una oferta en función de las condiciones. Trabajan con balanzas certificadas por Industria, siguen los protocolos legales y cuentan con mucha experiencia en el sector, puesto que Óscar lleva años dedicándose a ello.
Además, tienen taller para hacer reparaciones y nuevas creaciones, comercializando asimismo, a precios muy competitivos, joyas vintage. “La acogida en este primer año ha sido increíble. La mayoría de nuestra clientela llega por recomendación, por el boca a boca, lo cual es la mejor señal de que estamos haciendo las cosas bien”, concluyen Patricia y Óscar.
























