Mar y la USC analizarán el sedimento de los bancos marisqueros de la ría
El convenio, que se aprobará este lunes en el Consello da Xunta, tiene 205.000 euros de presupuesto

La Xunta financiará el estudio integral para analizar la calidad ambiental de los sedimentos en la ría de Ferrol y sus efectos sobre una producción de moluscos bivalvos que se encuentra en su mínimo histórico. Lo hará a través de Redemar, una herramienta en la que colabora el sector –en este caso las cofradías de Ferrol, Barallobre y Mugardos– y los organismos de carácter técnico y científico.
El proyecto, que se denomina BivaFerrol, se sustancia a través de un convenio entre la Consellería do Mar y la Universidade de Santiago de Compostela que cuenta con una dotación presupuestaria por parte del gobierno gallego de más de 200.000 euros en dos anualidades.
El objetivo de BivaFerrol se centra en analizar las variaciones espacio-temporales de la calidad de los ambientes sedimentarios e identificar los factores locales que afectan a la producción de bivalvos, maltrecha desde hace varios años, como conoce tanto la administración como los pósitos, que lo vienen denunciando reiteradamente. De hecho, una de sus demandas es la elaboración de un estudio integral que incida en aspectos concretos como este que se realizará en el marco de Redemar.
Para poder obtener los datos, se harán muestreos y se analizarán los sedimentos y las aguas de las diferentes zonas de la ría. También se recopilará toda la información relativa “á evolución histórica” de la producción de los bancos marisqueros –más allá de la plataforma Pescadegalicia, que ofrece una panorámica, sin diferenciar por zonas–.
BivaFerrol no solo se volcará en la obtención de datos. De hecho, una parte del convenio es práctica, como la que se desarrollará en varios espacios que explota la cofradía de Barallobre. Así, se delimitarán una serie de parcelas con diferentes especies de bivalvos para, en un ambiente controlado, aplicar determinados tratamientos que permitan averiguar las causas de la caída de la productividad. Cabe recordar que el sector ya ha constatado que especies como la almeja tienen problemas para completar su crecimiento y, como recordaba recientemente el patrón mayor de la cofradía fenesa, Jorge López, “non só comprobamos que morre, senón que mesmo as cunchas desaparecen”. Estos experimentos sobre el terreno servirán también de puntos de toma de datos para monitorizar la producción y el desarrollo de las poblaciones de bivalvos.
La iniciativa, que se llevará a cabo en un periodo de casi dos años –finalizará en noviembre de 2027–, pretende descubrir las causas locales que repercuten en la producción de los bancos marisqueros de la ría, pero, sobre todo, buscar y articular medidas de actuación que puedan revertir o mitigar el impacto de los factores que se puedan identificar durante la fase de recogida y análisis de datos.
Esta acción que lidera Redemar se enmarca en la Estratexia de Especialización Intelixente –RIS3– que, aunque se aplica a otros sectores que no son el marisquero, se centra en desarrollar modelos de gestión que permitan modernizar “os sectores tradicionais galegos”.
Desde hace una década, sin ir más lejos, la extracción y comercialización de bivalvos en las tres lonjas de la ría ha venido cayendo de manera sostenida. En 2024, contando con todas las especies de interés comercial, se despacharon 182 toneladas, cuando en 2015 se quedó a las puertas de las 500.





















