El heroico rescate de “Currita”, la pequinesa ciega que salvó un marinero de morir en la ría de Ferrol
El profesional de la Armada no dudó cuando Sara se acercó pidiendo ayuda para sacar del mar a su perra que se había caído

Pudo haber sido uno de los días más tristes de la vida de Sara Castelo, pero esta coruñesa con casa en A Cabana recordará para siempre el San Martiño como una jornada de inmensa alegría gracias a Daniel Armenteros, un joven marinero destinado en la Estación Naval de A Graña que logró sacar del mar a su pequeña pequinesa: “Currita”.
Todo ocurrió el pasado 11 de noviembre, sobre las cuatro de la tarde, cuando ambas caminaban por el paseo y llegaron a la altura de la rampa contigua al recinto náutico donde se ubica el dique de mareas. Fue allí cuando la perra, que tiene diez años y está completamente ciega, resbaló y se cayó al agua en un día en el que la ría estaba especialmente picada.
“Como no ve, aunque yo la llamaba, no sabía cómo salir”, explica Sara, que pensó que “me iba a dar algo porque hace dos años tuve un ictus y de lo nerviosa que me puse creí que iba a pasarme otra vez”. Por fortuna, aun con la inquietud en el cuerpo, la mujer reaccionó rápidamente y fue a buscar ayuda a la garita que está en el acceso del túnel de A Graña, donde encontró a Daniel junto a la superior al mando.
Aluvión de cariño
El marinero, que es originario de Algeciras (Cádiz), se ofreció a ir a por “Currita”, quitándose el chaleco y tirándose de uniforme al mar, donde el animal apenas se avistaba ría adentro. “El animal estuvo unos 20 minutos luchando en el agua”, precisa Sara, añadiendo que el joven “vio un punto marrón” y fue en su búsqueda con rapidez.
La mujer, sumamente agradecida, se ofreció incluso a pagarle, cosa que el chico rechazó, recibiendo después por su heroica acción felicitaciones de sus superiores. No obstante, no fue esa la única enhorabuena que le dieron estos días, puesto que la dueña de la pequinesa —que confiesa seguir teniendo pesadillas con la escena vivida aquel día— contó la hazaña a “todos mis conocidos que tienen perrito, que son los que me pueden entender”, y su móvil no para de recibir muestras de agradecimiento para el joven desde lugares tan dispares como la isla de La Palma o la República Dominicana, donde Sara estuvo haciendo labor como misionera.
“Lo único que pido es que el universo te devuelva el doble de toda la atención y cariño que le has brindado a mi amiga” o “tu valentía y rapidez la salvaron, jamás olvidaré ese gesto tan humano” son solo dos de estos mensajes.
A pesar del susto y el frío, “Currita” está bien, cosa que agradece no solo su dueña, sino también quien se la regaló que, asimismo, tiene vínculo con Ferrol al ser la tía del recordado héroe del monopatín.

























