"Parecía un pequeño terremoto": los vecinos de Ferrol afectados por el derrumbe no saben cuándo podrán volver a casa
El Concello les facilitó la estancia en el Hotel Almirante cuando tuvieron que abandonar sus pisos

Son muchos los que sienten que esta es la crónica de un derrumbe anunciado al llevar el 156 de la calle María casi dos décadas de deterioro sin paliativos. Por eso, cuando en la noche del domingo la cantidad de agua de lluvia acumulada en su interior le dio la puntilla e hizo que colapsaran la primera, segunda y tercera planta, nadie se mostró especialmente sorprendido.
Ni siquiera los vecinos del inmueble colindante, el número 152-154, que fueron desalojados de sus nueve viviendas a partir de las 23.00 horas por seguridad y que ahora tendrán que esperar, al menos hasta el jueves, para poder regresar a sus hogares, tal y como han trasladado a este periódico según las instrucciones que les van facilitando desde el Concello de Ferrol.
Rememoran que a lo largo del día fueron sintiendo "temblores", especialmente después de comer, creyendo en un principio que se trataba de "pequeños terremotos". Sin embargo, al compartir la extrañeza con sus allegados y comprobar que nadie había notado movimientos sísmicos, empezaron a preocuparse y a atar cabos.
Pero fue al caer la noche, en torno a las 21.00 horas, cuando las vibraciones aumentaron y culminaron en un "crujido potente" que algunos creyeron que se trata de un trueno. Fue un hombre, paseando con su perro por la zona, el que percibió cómo se derrumbaba el interior y avisó a emergencias.
Prudencia
El Concello se ha hecho cargo de sufragarle el alojamiento en el Hotel Almirante a quienes no tenían alternativas para pernoctar cuando los agentes les pidieron que abandonasen sus viviendas “por razones técnicas de precaución”, explicaba este lunes el alcalde, José Manuel Rey Varela, dándoles las gracias por la comprensión al tiempo que insistía en que se tomó la decisión “por si había algún otro desprendimiento durante la noche, cosa que no sucedió”.
“Lo que hemos aprendido es que la prudencia debe ser lo primero”, reconoció el regidor, sin atreverse a concretar una fecha exacta de regreso para los residentes afectados, algunos de ellos de edad muy avanzada y otros con niños pequeños que todavía tienen “el susto en el cuerpo”. Ninguno sabe todavía cuándo podrán volver.
Con el ánimo de lanzar un mensaje de tranquilidad, trasladó que los técnicos municipales recuerdan que se trata de dos inmuebles diferenciados, con pilares distintos. “Esperemos que sea muy poco tiempo, pero no podemos concretar”, lamentó Rey Varela antes de apuntar que “están trabajando los servicios técnicos y la propiedad para apuntalarlo cuanto antes”.
Los vecinos agradecen la diligencia de la concejala de Urbanismo, Blanca García Olivares, pero no dejan de insistir en que esta situación podría haberse evitado si el apuntalamiento o el arreglo del inmueble no se hubiese demorado durante tantos años. Ahora, solamente esperan que se asegure el edificio cuanto antes para volver a sus hogares en calma.

























