Jordi Cicely, escritor: “El libro habla del trastorno obsesivo-compulsivo, del reencuentro y hay música de los 90”
Este martes, coincidiendo con el Día de las Librerías, se presenta en la Central Librera de la calle Dolores “El verano que volvió Sherezade”, a las 19.00 horas

Una temática tan amplia como la salud mental merece ser desgranada en muchos formatos, como el elegido por Jordi Cicely: “en cada libro, el protagonista sufre unos trastornos mentales que yo sufrí en persona”. Así, en "El verano que volvió Sherezade" subyace una historia de proximidad, cuyas primeras letras se plasmaron en Caranza y las últimas en la zona de Xoane, cubierta con una trama inspirada en las películas de Éric Rohmer, cineasta de la Nouvelle Vague, que se caracterizan por enfocarse en “personas normales que cometen errores, como todo el mundo, y siguen adelante”.
Si “Mariela envenena mis sueños”, su anterior entrega, se centraba en gran medida en el apego, y la protagonista que pone nombre al libro “realmente se comía toda la novela”, tal como expresa el autor, ahora el tiempo fue diluyendo este vínculo en Jairo, abriéndolo a nuevas afinidades, y “eso le permite conocer a Sherezade”.
Aunque no es una segunda parte, Jairo, el alter ego del autor, funciona como hilo conductor de sus dos novelas. “Sé que hay varios psicólogos que lo están leyendo y llegaron a contactar conmigo porque, incluso, lo van a recomendar a pacientes”, comenta sobre el último libro.
“Gracias a la terapia lo he conseguido tener muy a raya”, celebra Cicely sobre su trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), indicando que “hay salida”, pero esta pasa necesariamente por identificarlo, en primer lugar uno mismo, para lo que ve muy útil verse reflejados entre pacientes de un mismo caso.
Del TOC “se empieza a hablar, pero livianamente”, apunta, y lo compara con la esquizofrenia en el sentido de que todavía no es habitual decir que eso se sufre debido al estigma. En uno “da mucha vergüenza” porque “creen que nos van a matar” y en otro porque “la mente no funciona como el resto de las personas”, provocando “ciertos rituales” que pueden no entenderse.
Asimismo, Jordi Cicely apunta que el camino es la visibilización, como considera que se hizo con otras afecciones como la depresión y la ansiedad, ya que, cuando empezó con la última, estas “no tenían ni nombre”, expresa, por lo que ya ni hablar de su exposición pública.
“Hay mucha gente que lo padece, muchísima, y casi siempre es resultado de una ansiedad muy severa: quien más y quien menos, tenemos manías”, un hecho que solo está separado por “una línea delgada que se puede traspasar en cualquier momento”, destaca el escritor.
Fuera del trastorno, “aparte de la obsesión, del reencuentro, hay mucha música de los 90”, que Jordi Cicely rescató de la memoria de sus veranos en Friol, en su tierra natal, que también “es parte de la acción” al ir evocando emociones. Asimismo, en el libro se habla de otros aspectos comunes a toda vida humana, como las decepciones interpersonales, que ocurren cuando uno cambia y cuando no.
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