Los eumeses subieron a Breamo, con la mirada puesta en el cielo, para la primera romería de San Miguel
Por la mañana el tiempo dio un respiro para la salida de la imagen, que dio la vuelta al templo
Con menos afluencia que en otras ocasiones –muchos subieron ya a Breamo con la mirada puesta en el cielo, que amenazaba lluvia–, Pontedeume celebró la primera de las romerías en honor a San Miguel, la que marca el inicio del “verano” en el municipio y también su fin –cada 29 de septiembre, coincidiendo ya con el propio día del santoral–.
La cita, organizada por la Comisión de Festas das Peras en colaboración con el Concello, reúne cada año a cientos de personas dispuestas a cumplir con la tradición de bordear la capilla en silencio –tres, siete o nueve veces, según a quién se le pregunte– para “botar as meigas fóra”. Antes, el cuarteto de música tradicional Trouleada de Ares amenizó las calles del casco urbano de la villa por la mañana; sus piezas volverían a sonar después ya en lo alto del monte, junto al templo.
El acto litúrgico comenzó en torno a la una de la tarde, dando paso a las sonoras bombas de palenque como preludio de la procesión. La imagen salió y volvió a entrar a la capilla tras rodearla, portada, como es habitual, por cuatro mujeres y permitiendo el paso de los romeros bajo ella, al culminar el recorrido.
Buen ambiente
Pese a la amenaza de lluvia por la mañana y su constatación por la tarde, la subida a Breamo se desarrolló, como es habitual, en un ambiente familiar y festivo, que contó con la participación del Dj A3060 a partir de las 18.00 horas y con el sorteo de regalos cedidos por el tejido local, al que se podía optar con la compra de rifas –también fue posible colaborar con la organización mediante la adquisición de chapas, tazas o pañoletas conmemorativas–.
Más de una decena de establecimientos pusieron su granito de arena cediendo productos de lo más variados: desde packs con cremas, tratamientos capilares, impresión de fotografías, desayunos o estuches con botellas de vino.












