El cocinero Manuel Dopico siempre "a lo grande": 330 kilos de grelos para un "macro" cocido
Acompañado de su hijo, fue el conductor de la comida de la XXV Feira do Grelo de Xestoso

Esta no es la primera vez que Manuel Dopico hace las cosas “a lo grande”. A su espalda se encuentran, entre muchas otras creaciones, algún cocido en su concello natal, Neda, o una paella en tierras valencianas, en concreto en Bétera, que contó con el beneplácito de más de 4.000 personas. “Estuvimos en Motril, en Sevilla, en Almendralejo…”, ejemplifica el cocinero, que también fue el encargado de dar de comer en varias competiciones deportivas a lo largo del territorio nacional. Sus creaciones, además, también han sido disfrutadas en la comarca, como es el caso de una tortilla de 1.080 huevos, cerca de 300 kilos, con la que consiguió elaborar cerca de 2.000 bocadillos en la parroquia naronesa de O Val. Para llevar esto a cabo, él mismo construyó la sartén: dos placas, a modo de sandwichera, y un volante para darle la vuelta a su creación, “porque las cosas nos gustan así, a lo salvaje”, comenta entre risas el empresario.
Teniendo claros estos antecedentes, no es de extrañar que el nedense de la Taberna O Forno, que recorre todo el país con su equipo de cocina para dar servicio a grandes eventos, fuera el elegido por la organización de la XXV Feira do Grelo de Xestoso para, en esta ocasión, conquistar el paladar de casi 700 personas que este domingo se hicieron un hueco en las mesas dispuestas para el banquete.
Acompañado por 11 personas para emplatar, servir y recoger, en los fogones solo tenía un compañero: su hijo Daniel. Entre ambos cocinaron ayer 330 kilos de verdura, pero esto no fue lo único. “Trabajamos con una carnicería de Vilagarcía de Arousa desde hace más de 20 años porque confiamos mucho en ellos. En esta ocasión tenemos también cinco tipos de carne: lacón, costilla, tocino, oreja y chorizo”, y en cada plato se sirvió un pedazo de cada uno.
Además, tres ollas industriales con patatas, dos con garbanzos, 70 kilos de pan y 1.060 orejas completaron un menú que, estaba claro, sería el epicentro de esta jornada
Los chefs particulares de los que presumía Monfero llegaron hasta el recinto a las 9.00 horas y, a pesar de que los fogones se encendieron en torno a las 11 de la mañana del domingo, Dopico se adelantó a la convocatoria “porque teníamos que asegurarnos de que contábamos con todo lo necesario, que el camión entraba bien y que los coches de los asistentes podían maniobrar sin problema”, motivos por los que el mismo sábado ya se encontraban en la zona.
Todo ello con un único fin: “a las 13.30 horas tiene que estar todo listo para poner la comida encima de la mesa”, una premisa que Dopico cumplió a rajatabla.
Y, a pesar de los grandes ruedos en los que ha toreado el cocinero de Neda, esta era la primera vez que se ponía al mando de las cocinas de Xestoso, que, sin duda alguna dejaron un buen sabor de boca.








