El Racing de Ferrol, a ganar por orgullo
El cuadro verde despide la temporada en casa con el partido que lo enfrenta a un Osasuna Promesas que lucha por la permanencia

A Malata cierra el telón por esta temporada. Lo hace con el partido que enfrenta al Racing con el Osasuna Promesas este domingo –17.00 horas–, encuentro que al equipo ferrolano le llega en circunstancias totalmente diferentes a las que esperaba. Porque a estas alturas del campeonato creía que iba a estar peleando por el título o, como poco, por la clasificación para los playoffs de ascenso. Pero ni una cosa ni otra, si acaso por lo único que puede luchar es por una remotísima opción de meterse en la próxima edición de la Copa del Rey. En cambio, para el cuadro navarro este duelo, como ya contaba, resulta clave en sus aspiraciones de permanencia.
Se trata del punto final, en casa, de una temporada decepcionante, la segunda que el racinguismo sufre de manera consecutiva. Porque el cuadro verde hizo frente al curso con la intención de luchar por el retorno al fútbol profesional español, ya fuese directamente como campeón o a través de unos playoffs. Pero, a pesar de que el comienzo fue prometedor –llegó a pelear por el liderato con el Tenerife y en las 18 primeras jornadas estuvo en la zona buscada–, poco a poco fue a menos –es de los peores de la segunda vuelta liguera– hasta quedarse sin opciones a varias jornadas del final.
De ahí que el partido le llegue a ambos en momentos totalmente opuestos. Porque el Osasuna Promesas ha pasado en unas jornadas de estar casi desahuciado en la lucha por la permanencia a tener todas las opciones para continuar en la categoría, lo que le hará presentarse a tope de motivación. Mientras, para el Racing el partido no es más que un trámite para terminar la temporada de la mejor manera posible. Así que su principal preocupación será la de acercarse lo máximo posible al nivel de exigencia que aplique la escuadra visitante para tener opciones de ganar. Será, además, la manera despedirse del ejercicio con un buen sabor de boca tras un año que ha sido amargo.











