Álvaro Giménez, jugador del Racing de Ferrol: "No estamos bien, pero somos conscientes de que podemos sacar esto"
El ilicitano espera el sábado una A Malata que ayude para "ganar con ellos"

Ni pizca de suerte ni nivel necesario. El Racing de Ferrol está transitando en esta recta final de la campaña por unas aguas revueltas poco esperadas al inicio de un ejercicio en el que la aspiración era mayor que el conformismo.
Si bien, el capitán y veterano jugador en las filas verdes Álvaro Giménez está convencido de que el puerto final al que llegarán los suyos no será en el que tengan que amarrarse por culpa de la tormenta de acercarse mucho a las últimas plazas, sino ese mucho más abrigoso desde el que se otea la parte de arriba de la tabla clasificatoria.
“Todos sabemos que no estamos bien, se ve en la racha que llevamos –tres derrotas y un empate en los últimos duelos–, pero somos conscientes de que podemos sacar esto”, señalaba el ilicitano al recibir su premio Estrella Galicia como mejor jugador del pasado mes de marzo. La dirección en la que salga el Racing de esta situación pasa por, como primer paso, un importantísimo duelo en A Malata ante un Real Madrid Castilla, como muchos filiales, impredecible.
Y, sin mirar más allá, esa es la primera boya a la que quieren agarrarse en la casa verde. “Aquí tenemos que hacernos fuertes y, sobre todo, ir partido a partido. No podemos hacer matemáticas de ver cuántos puntos hay. Hay que pensar en el sábado, en ganar, y, a partir de ahí, ya veremos”, señalaba el delantero racinguista.
Una visión de futuro que, por lo poco que queda en el calendario - suficiente tanto para mejorar como para meterse en charcos- se va estrechando y rozando ya con adversarios con sus propios intereses. “Ahora contra el que te enfrentes se están jugando tanto el playoff como el descenso, y no es fácil”, apuntaba Giménez, con el Racing a la espera, de momento en aguas relativamente tranquilas, de en que barco le tocará remar.
Nico espera su dedicatoria
Una discreta racha de resultados y de nivel que, asimismo, coincide un tanto con la separación entre el de Elche y su buen pero esporádico amigo, el gol. Giménez anotó su última diana en el empate firmado en O Couto ante el Ourense. Ese fue el séptimo de su cuenta personal, convirtiéndolo en la referencia anotadora de un Racing que necesita más que nunca el acierto del más veterano.
El ilicitano espera reencontrarse con el gol en casa, delante de los suyos y, especialmente, para dedicárselo a Nico, su hijo. “Ya le dediqué uno antes de nacer, justo la semana anterior”, cuenta, “pero ya con ganas de poder meter el siguiente ahora que ya está aquí con nosotros, dedicárselo y que lo vea en un futuro cuando pueda”.
No sólo Nico estará muy pendiente de esa celebración con un imaginario chupete, o quizá acunando, sino toda una A Malata que quiere acompañar a Giménez, a su familia y a toda la parroquia racinguista en una diana que podría convertirse, ahora sí, en punto de inflexión. Un campo ferrolano que el delantero espera que se llene porque “cuanta más gente venga mejor. Al final ayuda cuando el partido está así atascado o hace falta la gente siempre con ese plus. Espero que vengan, que nos ayude y que podamos ganar con ellos”, añadía el ilicitano.
Y es que si ellos son los tripulantes de un barco que ahora mismo ha perdido un poco el rumbo inicial, la afición puede ser la encargada de soplar en unas velas racinguistas ahora mismo un tanto encogidas a la espera de vientos más favorables. El Castilla es el primero de esos siete partidos decisivos, de esos siete puertos en los que el Racing puede repostar o seguir perdiendo combustible.








