La maldición del Racing de Ferrol que procede de Tenerife
Desde el duelo en A Malata, el conjunto de la ciudad naval cayó en picado la clasificación y los chicharreros despegaron hasta el punto de aventajar en 20 a los verdes

Racing de Ferrol y Tenerife. Tenerife y Racing de Ferrol. Estos dos clubes eran, al principio de la temporada, los dos grandes nombres del grupo 1 de la Primera Federación y claros favoritos para lograr el ascenso. Este papel, durante las primeras nueve jornadas lo interpretaron a la perfección, copando las dos primeras posiciones. Dominaron, más o menos, con puño de hierro.
Y es que el conjunto chicharrero contó sus primeros seis partidos por victorias, mientras que el cuadro ferrolano, con un traspié en Lugo y dos empates ante Guadalajara y Ourense, sólo sumó tres. Aun así, seguía cumpliendo con su papel. Tras ese bache, el Racing ganó sus siguientes dos duelos, antes de volver a caer, en esta ocasión con el Celta Fortuna, en la jornada 9.
Sin embargo, su gran rival, el Tenerife, desde la séptima fecha hasta esa novena cogió una enfermedad o una maldición que cambió su dinámica. Sumó un empate –frente al Cacereño (0-0) y dos derrotas –ante Unionistas de Salamanca (0-2) y Barakaldo (2-0)– que provocaron muchas dudas. Sobre todo en torno a la figura de un Álvaro Cervera que fue cuestionado. No obstante, el técnico logró una cura, o más bien consiguió traspasar esa enfermedad a su perseguidor, el Racing, al que se midió en la jornada diez. Antes de ese duelo, apenas había dos puntos de separación entre ambos, por lo que era un partido clave. En él, el Tenerife sacó la magia negra y no sólo logró asaltar A Malata gracias a los tantos de Nacho Gil y Ulloa, sino que transmitió esa maldición que arrastraba.
Los efectos
El conjunto ferrolano, tocado por la derrota, pero vivo en la lucha por la primera posición, no notó esos síntomas al principio, sino que ganó con cierta facilidad sus siguientes dos partidos. Con todo, estos efectos nocivos se dejaron ver, por primera vez, frente al Barakaldo. En tierras vascas, el equipo jugó su peor partido del año. Aunque logró adelantarse en el marcador, acabó sucumbiendo por un 2-1 un tanto engañoso. Esa derrota pareció un caso aislado puesto que luego encadenó tres encuentros sin perder –empate contra el Mérida y victorias frente al Cacereño y Unionistas–.
Lo que no sabía el Racing es que tras ese último triunfo la maldición alcanzaría su máximo esplendor en las que el conjunto verde perdió cuatro choques seguidos. Eso provocó el cese de Pablo López, la interinidad de Míchel Alonso y la llegada de Guillermo Fernández Romo. Con el madrileño, se volvió a ganar al Arenteiro, pero cedió en su visita a Zamora y empató en su último encuentro en casa frente al Lugo. Ahora, se vuelve a medir a un Tenerife que vivió un camino completamente opuesto al de los de la ciudad.
Si bien es cierto que su enfermedad reapareció frente al Bilbao Athletic, se extinguió complemente desde la jornada doce con su contundente victoria ante el Celta Fortuna (4-0). Tras ese choque y hasta la actualidad, el cuadro chicharrero no conoce lo que es perder. Sumó diez victorias y dos empates para escaparse en la clasificación hasta meterle 20 puntos al Racing, séptimo, y doce al segundo, el Fortuna. Ahora, más de dos meses después, quiere dar la puntilla a un cuadro verde que hará todo lo posible para devolver esa maldición que tan cara le ha salido y así arrancar su remontada para regresar a un lugar que no debió abandonar.










