El Racing de Ferrol hace lo justo para ganar
El cuadro verde derrotó al Zamora, que jugó una parte con diez, con un solo gol en el primer período

Al Racing le bastó con hacer lo justo y necesario para sumar los tres puntos en el partido que lo enfrentó al Zamora. Un gol de oportunismo de Antón Escobar en la primera parte significó una victoria que bien pudo haber sido más amplia, porque la escuadra visitante jugó toda la segunda parte en inferioridad. Sin embargo, el conjunto verde no encontró la manera de marcar más goles... aunque al menos consiguió que su rival no le crease peligro.
Entre las circunstancias en las que se desarrolló el partido –la intensa lluvia hizo que el terreno de juego estuviese especialmente rápido– y que el Zamora apostó por plantarse con una línea de cinco defensas para resguardarse de los ataques del rival, más que un encuentro de fútbol lo que se vio fue una batalla. En este decorado, ambas escuadras derrocharon esfuerzo físico para intentar hacerse con el control del partido, pero sin apenas ser capaces de crear auténtico peligro más que a través de jugadas a balón parado.
Solo una acción puntual podía hacer que el partido saliese del guion anodino por el que transitaba... y este llegó de una manera inesperada. Justo antes de llegar al ecuador del primer acto, una jugada combinativa del equipo ferrolano se resolvió con un centro de Pascu, que se había internado por la izquierda y, a pesar de que la pelota parecía clara para que el portero Fermín la blocase, la humedad reinante hizo que se le resbalase, que luego el cancerbero chocase con uno de sus defensas y dejase el balón a pies de Antón Escobar, que metió la puntera para anotar el primer tanto.
La tranquilidad
Este tanto le dio al cuadro verde la tranquilidad que necesitaba para gestionar mejor el encuentro, mientras que el rival le sirvió de aviso para darse cuenta que si quería sumar algo de su visita a A Malata tenía que estirarse más de lo que había hecho hasta entonces. Así llegó su mejor acción ofensiva del primer acto, una jugada combinativa de la escuadra castellana que finalizó con un tiro de Merchán que paró el meta Parera. Pero la peor noticia la llegó en el tiempo de prolongación cuando una acción innecesaria del visitante Carbonell le costó ver la segunda amarilla y ser expulsado.
Empezó la segunda parte y, a pesar de estar en desventaja en el marcador y en inferioridad sobre el terreno de juego, el Zamora no varió ni un ápice su planteamiento. Al contrario, se echó un par de metros atrás para que su rival no pudiese colarse con facilidad en su entramado defensivo y a la espera de encontrar la ocasión de generar peligro a través de una contra, algo que apenas fue capaz de conseguir, porque los futbolistas de la escuadra local siempre llegaban un segundo antes que sus rivales para cortar todas sus acciones.
Entre que el cuadro verde no era capaz de desmontar la defensa contraria para generar alguna ocasión y que el Zamora daba la sensación de conformarse con la derrota por la mínima y no recibir un castigo mayor, los minutos fueron pasando sin que el partido dejase ver nada especialmente destacable. Solo los cambios daban la sensación de que podían variar algo el encuentro, porque en realidad lo que se estaba viendo no era para nada atractivo –algo que desde la grada se hizo saber paulatinamente– a pesar de que su rival trata de arriesgar algo más.
Llegados a los diez último minutos, y con el marcador todavía por resolver, al equipo ferrolano trató de apretar para sentenciar y no pasar apuros de última hora. En cambio el Zamora, ahora sí, buscó a través de los cambios la manera de tener la presencia cerca de la portería rival que no había tenido hasta entonces. Pero el final se iba acercando sin que ninguno de los contendientes encontrase el propósito que buscaba, así que el partido finalizó con un 1-0 tan exiguo como valioso para un Racing que de esta manera ya es segundo en la tabla clasificatoria a punto de cruzar el primer tercio del campeonato regular... a la espera de ir a más.






















