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O Parrulo Ferrol

Inaudito empate en A Malata (0-0)

O Parrulo Ferrol y Valdepeñas brindaron ocasiones, emoción y tensión, pero se les olvidó lo más importante, los goles

Diogo falló un doblepenalti en la primera parte
Diogo falló un doblepenalti en la primera parte
Jorge Meis
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O Parrulo Ferrol y el Viña Albali Valdepeñas brindan un auténtico partidazo en el que hubo tensión, emoción, ocasiones, pero faltó lo más importante, los goles (0-0).

Aunque se preveía un encuentro trabado, en el que pasasen pocas cosas, lo cierto es que el inicio del duelo en A Malata fue todo lo contrario. Ambos conjuntos, especialmente O Parrulo, trataron de imponer un ritmo rápido desde el inicio para producir un gran desgaste a su rival y que sus defensas no fuesen todo lo buenas que quisiesen. Esa tesitura le venía mejor al cuadro ferrolano, que apenas tardó un minuto en avisar por medio de Quelle tras una dejada de Yan Matheus, pero Borja Puerta sacó una mano antológica.

Los suyos, lejos de echarse para atrás, avisaron poco después a través de una jugada individual Álex Naranjo que salvó bien Lucas Farias. Esas dos acciones no hicieron otra cosa que propiciar numerosos cambios cada poco tiempo para mantener esa tensión y energía. Además, paradójicamente, los colegiados estaban muy permisivos, por lo que dejaron jugar mucho y eso favoreció al gran espectáculo que se estaba viendo.

Lo único que faltaba era el gol, pero se resistía. Lo intentaron Novoa y Rubén Orzáez con sendos lanzamientos de falta, pero Puerta exhibió sus reflejos. También hizo lo propio Caio César con las pocas, pero peligrosas, llegadas visitantes que estaban lideradas por João Silveira.

Un candado

Ese carrusel de ocasiones se fue sucediendo mientras los minutos avanzaban rápidamente. Todos querían marcar, pero nadie daba con la tecla. Por eso, Novoa, que se cansó, empezó a encarar una y otra vez y empezó a sacar faltas por doquier, hasta conseguir la quinta de un Valdepeñas que se estaba desinflando poco a poco debido a esa situación. 

De hecho, esa desesperación le llevó a cometer la sexta y aunque la protestaron y pidieron la revisión, se mantuvo la decisión y el doble penalti, pero Diogo no fue capaz de materializar debido a un buen pie de Puerta. El tanto parrulo estaba cerca, muy cerca, pero se resistía a aparecer. Antes de que eso pasase, Marlon Velasco cambió de guardameta para favorecer el juego de cinco y así evitar las ocasiones locales.

Su plan funcionó porque la producción ofensiva cayó, como así también lo hicieron las revoluciones del encuentro. Con todo, sólo fue un espejismo, pues Gerard Casas intervino con un tiempo muerto y volvió a ritmo dinámico y eléctrico del inicio para ver si así llegaba el ansiado tanto. Y a punto estuvo de hacerlo, pero Orzáez ajustó demasiado su disparo y este se fue lamiendo la cepa del poste. Con esa ocasión se llegó al descanso de un partido frenético en el que, increíblemente, no se estrenó el marcador.

Sequía

Y siguió durante el inicio de la segunda mitad, en parte por esa falta de puntería y en parte por ese juego de cinco cansino de un cuadro visitante que no quería que pasasen grandes cosas. Sólo una ocasión al larguero de Pablo Otero y un disparo de Yan Matheus parecieron volver a activar ese dinamismo de los primeros veinte minutos. Esa sensación la confirmó otra gran parada de Caio César a un disparo a bocajarro de Nicolás. Con esa acción volvió la locura a una A Malata que empezó a animar más que nunca.

Vibró con las acciones defensivas de los suyos, que resistían el tiempo suficiente para volar en unas contras encabezadas por Novoa que no terminaban de culminar sus compañeros. Ningún equipo podía hacer más para marcar, pero parecía que había una "meiga" en el pabellón ferrolano. Hasta Caio César se animaba desde lejos y casi rompía ese hechizo, pero Naranjo bajo palos lo evitó en el último instante.

Pero no fue el único que lo rozó, también Rubén Orzaéz y Carrasco, pero sus lanzamientos se fueron desviados por poco. Todo el mundo estaba agotado. No podían más. Sin embargo, algo les impulsaba a conseguir ese gol. Ese tesoro tan preciado que se resistía. Además, volvieron a aparecer las faltas en escena, pero esta vez en contra de O Parrulo, que cometía la quinta cuando restaba un minuto para el final. Por suerte, aguantó sin sumar otra infracción. Con todo, eso poco importó, pues a pesar de un último arreón, los tantos, siempre tan participativos, no aparecieron esta vez en A Malata.

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