Un homenaje para entender el legado de Iván Rumbo en O Parrulo Ferrol
El técnico Pol Cuairán, al igual que había hecho previamente Gerard Casas, destacó la calidad humana del capitán

Con el pitido final no sólo se cerró una temporada mágica para O Parrulo, la del regreso a Primera División, sino también supuso el adiós del capitán y leyenda del club, Iván Rumbo. El coruñés anunció en las horas previas al encuentro su marcha en un rueda de prensa en la que estuvo arropado por todos sus compañeros y entrenadores.
Nadie se quiso perder un día tan especial, igual que el que sucedió ayer. A Malata se volcó con su buque insignia. Le animó, le gritó y sobre todo le ovacionó cuando abandonó por última vez una pista que tan buenas alegrías les ha dado.
Y es que a pesar de que hay otros jugadores que se marcha, como dijo Pol Cuairán, “hoy era el día de Iván y no puedo estar más feliz por él”. De hecho, el técnico reconoció que “no pude dormir y estaba muy nervioso por el día en general y por Iván en particular. Quería que se viera bien y se fuera ganando al Barça. Eso hubiese sido un broche colosal", apuntó.
De hecho, confesó que la grandeza de Rumbo y su marcha provocaron algo único en el preparador. "Yo no soy mucho de hacer publicaciones ni mostrar mis sentimientos. Y lo hice porque él conmigo se ha portado como un amigo. Yo llegué aquí y sólo conocía a Gerard, a nadie más. Y él se portó conmigo como un verdadero amigo. Y yo eso no lo olvidaré nunca. Y le he dicho que para mí, yo soy un amigo para toda la vida”, dijo un Pol que aseguró que todo el vestuario le echará de menos por todo lo que aportaba.












