La despedida de Iván Rumbo, capitán de O Parrulo Ferrol: "El ascenso fue de lo más bonito que he vivido en mi vida"
El partido del sábado entre el grupo ferrolano y el Barça será el último del jugador coruñés

Si los últimos duelos de cualquier campaña son ya especialmente emotivos, el que el sábado disputará O Parrulo ante el Barça –13.00 horas, A Malata– como despedida de una gran campaña en la que los de Casas, ya con la salvación garantizada, pelearon por objetivos mayores de lo esperado, lo será mucho más.
Todavía con muchos flecos de cara al próximo ejercicio por cortar, una de estas incógnitas en las filas parrulas se despejó en la mañana del viernes con el anuncio de la marcha del capitán Iván Rumbo. Tras cuatro campañas en la casa blanca en esta segunda etapa en Ferrol, una de las figuras más queridas por afición y entidad dice adiós. Lo hizo arropado por su segunda familia y poniéndole palabras a lo que ya era una posibilidad.
“El sábado va a ser mi último partido en O Parrulo. Es una decisión tomada hace tiempo. Es un día bastante duro y triste para mí porque deportivamente me veo bien y, como dice el ‘míster’, eres un adicto a la competición”, señalaba el jugador, para confesar que su marcha es por cuestiones mentales y personales. “Llevaba un tiempo pasándolo mal. La cabeza la tenía en otro sitio. Soy de A Coruña pero mi vida está muy lejos de Galicia y mi corazón y mi cabeza me piden irme para casa, disfrutar con la gente que quiero y tener una vida un poco más tranquila y familiar”, confesaba Rumbo.
El futbolista se va con pena pero con la satisfacción de un trabajo bien hecho y de una promesa cumplida, como es la del ascenso del equipo ferrolano a Primera División, dando las gracias a todos sus entrenadores “especialmente a Ángel, Pol y Gerard. Ha sido uno de los mejores momentos de mi carrera”, apuntaba un Rumbo que asimismo se acordó de todos sus compañeros que “hemos creado una auténtica familia y me habéis ayudado a superar ciertas cosas”.
Tampoco se quiso olvidar de una directiva, ya saliente, “por hacerme capitán de este equipo y de esta gran gente y hacerme sentir muy importante para el club”, ni tampoco de una afición que “desde el primer día sentí su cariño y su respaldo en los momentos buenos y sobre todo en los malos”. Rumbo se marcha con el corazón lleno y espera que también lo estén las gradas de su Malata y el marcador a favor de O Parrulo.
“Mañana –por hoy– quiero disfrutar. No sé el sentimiento que voy a tener, sólo quiero disfrutar del día, irme a casa, descansar y estar tranquilo”, apuntaba el todavía capitán que, ahora, tendrá que ceder el brazalete. “No ponía tampoco mucha cordura como capitán”, bromeaba, “capitanes fuimos todos, que es lo importante. Yo intentaba ayudar lo máximo posible, sobre todo a la gente joven y están todos aquí y creo que algo hice bien para que toda esta gente esté aquí”, añadía Rumbo sobre la que siempre será su familia deportiva.

“Hemos pasado momentos difíciles y conseguimos superarlos. Yo tenía la obsesión de dejar al equipo en Primera y siendo un club humilde tiene más valor”, señalaba, para añadir sobre la nueva etapa parrula, en la que ya no estará “creo que va a seguir creciendo. Me alegría mogollón, porque Ferrol se merece un club en la élite”.
El coruñés hace la maleta con muchas sensaciones encontradas y con muchos más recuerdos. “El mayor título fue la temporada pasada, que nadie contaba con nosotros y conseguimos el ascenso. Fue de lo más bonito que he vivido”, señalaba el jugador para subrayar que hay cosas que “he cumplido muchas cosas, que aunque sean pequeños y que no ser recuerden con trofeos o medallas, he tenido una buena carrera en Primera”.
Los siguientes
El capitán pone rumbo a Peñíscola y, dentro de la lógica tristeza “me voy muy contento de ver a toda esta gente aquí y de competir en Ferrol porque entre todos estamos en el sitio donde queremos ver a O Parrulo. Ahora les toca a ellos continuar y mantener el club”.
Uno de los que podría, o no, continuar en este camino será su técnico en las dos últimas campaña, un Gerard Casas que encontró en el coruñés uno de sus principales apoyos y maestros al llegar. “En una llamada me di cuenta de que tenía muchísima suerte del capitán que iba a tener. Me encontré a un líder positivo, muy buena persona, muy competitivo, muy buen jugador y a mí me hizo las cosas muy fáciles”, señalaba el entrenador, confesando también la primera negativa de Rumbo a su renovación el pasado año.
Una decisión que cambió con el ascenso “y conseguimos que cambiara de opinión. Me hizo mucha ilusión por él y por Rubén. Él se lo debía a su padre y creo que fue espectacular.. Creo que le queda mucho fútbol, si alguien consigue en Peñíscola que juegue, creo que sería una decisión fácil, inteligente”, promocionaba Casas a su futuro expupilo que, sin duda, se despedirá como un auténtico capitán el sábado en Ferrol.










