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O Parrulo Ferrol

Adrián González 'Gonzi', coordinador de la Escuela de O Parrulo Ferrol: “Las decisiones arriesgadas son siempre para ir a mejor”

El de Cabanas deja la dirección de la cantera ferrolana para emprender una nueva aventura en los banquillos

Pabellón A Malata. Entrevista a Gonzi
Gonzi lleva dos años al frente de la Escuela de O Parrulo 
Jorge Meis
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Hay momentos en la vida en los que hay que arriesgar y apostar por uno mismo para seguir creciendo. Esas decisiones son las que provocan grandes cambios, pero siempre para mejor. En esa situación se encuentra Adrián González (Cabanas), que tras dos años dirigiendo la Escuela de O Parrulo Ferrol, emprenderá una nueva aventura  que le llega “en el momento adecuado”. Y es que Gonzi se convertirá en entrenador de un equipo “que todavía no puedo decir, pero me hace ilusión”. A pesar de esas ganas, el todavía responsable de la cantera no puede evitar echar la vista atrás y recordar todo lo que le ha dado el conjunto de la ciudad naval.

En las últimas semanas hubo mucho movimiento en O Parrulo, como la llegada de Bruno García, la posible marcha de Gerard Casas y su salida. ¿Está todo relacionado?

Yo voy a hablar por mí. En mi caso no tiene nada que ver la llegada de Bruno con mi decisión. Llevaba desde diciembre barajando un par de ofertas que me había hecho llegar mi representante.  Entonces, decido aceptar una porque pienso que es un buen momento para hacerlo. Tengo 24 años y me apetece vivir esa experiencia.

¿Si hubiese conocido la llegada de Bruno antes hubiese influido en su marcha?

Me muevo por ilusiones y proyectos. En este caso se pusieron en contacto conmigo, me vendieron el proyecto que querían hacer y la ilusión que les hacía que yo fuese su entrenador. Por eso tomé la decisión. Claramente lo de Bruno nos va a dar un punto más. Va a profesionalizar mucho más el club y va a ser un proyecto precioso.

¿Esa oferta era irrechazable?

Claro. Al final, los cambios y las decisiones que parecen arriesgadas siempre van a ser a mejor porque te van a hacer crecer tanto como persona como profesional. Te va a ayudar a desarrollar más carácter y más personalidad. Crecer y aprender va a ser mi objetivo.

Mi primer año aquí es prácticamente imposible de repetir porque salió todo

Es una pena para la Escuela, porque logró grandes cosas.

La verdad es que el primer año que estuve aquí como coordinador es prácticamente imposible de repetir. Me quedo con que mis monitores siempre me estuvieron apoyando, igual que la gente más cercana a mí y el club que confió en mí. Los niños están felices. Veo el día a día, el cariño que me tienen y yo también les tengo mucho cariño. Eso es lo que me llena.

¿Qué proyecto tiene en mente para su nuevo club?

Como siempre no va a faltar trabajo. Quiero llegar, implementar ideas y adaptarme lo más rápido posible. Busco sumar, aprender y contribuir.

¿Qué es lo que más le preocupa de ese cambio de aires?

Siempre digo que soy muy conservador, pero esta vez había que arriesgar. Con trabajo, humildad y demostrando carácter no debería preocuparme nada. Luego, vas a una categoría en la que los resultados te marcan el camino. Yo voy con la mayor intención de hacer las cosas bien, de trabajar mucho, esforzarme y no darle opción al fútbol sala a que me dé con la puerta en la cara. Quiero obligarle a que me salga bien.

¿Cómo definiría su metodología de trabajo?

Me gusta mucho que los jugadores sean ellos mismos y disfruten. También me importa mucho lo que piensan. Aunque yo tome las decisiones, les doy mucho poder para que hablen y me digan lo que prefieren. Valoro mucho lo que ellos piensan. A partir de eso, la conexión de grupo es mucho más sencilla porque ellos piensan que tú estás valorando sus pensamientos y sus ideas. Luego, tomas tú la decisión. Como entrenador me gusta el fútbol directo y que sea muy divertido. También soy muy pesado con la estrategia. Es mi marca personal.

Como dice Gerard Casas: trabajo cada día de mi vida para ser un poquito mejor

¿Confía en poder implementarla sin ningún problema?

Sí, por lo menos lo voy a intentar. Sé a lo que quiero jugar y las jugadoras que tengo para poder hacerlo.

¿Se va a llevar a alguien para que le acompañe?

Ojalá poder llevarme a mi cuerpo técnico. Estoy superagradecido tanto con Jose como con Nando. Me hacen la vida muchísimo más fácil. Me hacen de psicólogo cuando las cosas salen del revés. Ojalá poder llevarlos, pero cada uno tiene sus vidas, no viven de esto y es complicado.

¿Cuáles son sus metas?

En esta nueva etapa es adaptarme a los objetivos del club, ser ambicioso y cogiendo la frase de Gerard de ser cada día un poquito mejor. Esa es mi  gran meta. Al final, ganar es una consecuencia de hacer las cosas bien. Hay que ir, trabajar y hacerlo lo mejor posible.

¿Regresaría en un futuro?

Nunca cierro puertas. Estoy muy feliz de ver crecer esto y si más adelante toca volver, lo voy a hacer con la mayor de las ilusiones.

Sin duda, se nota el cariño que le tiene al club. ¿Cómo surgió la oportunidad de estar en él?

Fue sorprendente que me llamasen. Yo estaba hablando con otros clubes para irme, pero apareció Pili Costa, que contactó conmigo y me dijo que ella se iba a ir y que le gustaría que cogiese su testigo. Siempre digo que ella es mi madre deportiva. Empezamos a tener conversaciones y al final se acabó dando.

Imagino que no tenía experiencia previa en la coordinación de una cantera.

No (ríe). En mis inicios de entrenador había estado en el Narón Futsal y luego había cogido un poquito más el tema de coordinación. Nunca había tenido una experiencia en un transatlántico tan grande.

Además de Pili, ¿en qué otras personas se apoyó para crear su propia fórmula de trabajo?

Utilicé mucho su línea de trabajo e intenté darle una vuelta de tuerca más. Venía con aire joven, con mucha ilusión y con ganas de invertir tiempo hasta el punto de sacrificar muchas cosas. Siempre intento trabajar con sentido común aunque haya momentos de locura para arriesgar en ciertas cosas (ríe). Siempre me muevo mucho por la sensación que me dan los niños. Este año hicimos la escuela de porteros. Yo hablaba con los guardametas cadetes y juveniles y me decían que había que traerla y lo hicimos por las necesidades de ellos. Lo más importante es que los niños quieran venir y estén a gusto. Nosotros, dentro de las herramientas que tenemos y el recurso humano que somos, tenemos esa capacidad de darles lo que necesitan.

El fin de semana del ascenso y de la victoria del femenino nunca se me va a olvidar

¿Qué fue lo que más le sorprendió a su llegada?

Mis monitores, porque pasé a ser el jefe, entre comillas, de personas que me habían entrenado. Les daba, y aún les doy órdenes, a gente que me conoce desde que soy pequeño. Eso fue lo que más me chocó, al igual que la forma en la que respondieron. Fueron a muerte conmigo desde el primer momento y eso no hay manera de agradecérselo.

¿Cuál es su mejor recuerdo al frente de la Escuela?

Buff, es complicado (ríe). Tengo muchísimos recuerdos buenos, pero me quedaría con el fin de semana del ascenso del primer equipo y del Campeonato de España. Me quedo con el día que conseguimos hacer el primer Nacional en Ferrol, aunque en realidad fueron dos porque jugaron el infantil y el alevín femenino, porque además lo pudimos ganar e hicimos la fiesta con el primer equipo. Es una fecha que no se nos va a olvidar.

Además, bajo su mandato no sólo triunfó el equipo femenino, sino también el masculino. ¿Le enorgullece todo ese éxito logrado?

Por supuesto. De hecho, me gustaría resaltar al infantil masculino que hizo algo muy difícil. Se cargó a canteras muy grandes de España. Quedó un poco tapado porque ese fin de semana hubo el ascenso del primer equipo, el femenino ganó el campeonato, pero es que ellos quedaron subcampeones. Le transmití al cuerpo técnico y a los niños que era un logro enorme. No le estamos dando el mérito que tiene y deberían hacerlo porque es algo muy complicado. Luego, también están el resto de equipos, que están respondiendo en todas las categorías. No sólo están consiguiendo títulos, sino que están peleando y formándose, que al final es el objetivo.

La sección femenina creció mucho bajo su mando. ¿Considera que es el mayor legado que deja en O Parrulo?

Tanto como legado... (ríe). No creo que tenga tanta influencia para decir legado de nada (ríe). Tengo gente enfocada en la sección femenina que apuesta mucho por esto como pueden ser Pelu, Carol o Fran. También los padres son muy receptivos a la hora de ayudar y de querer estar. Eso es lo que hace crecer la sección. Al final, ganar siempre llama la atención. Ahora tenemos un equipo en Primera División que es un incentivo muy grande.

Estoy muy agradecido con Julio por haberme permitido jugar en O Parrulo y dirigir la escuela 

Como coordinador, ¿qué supone para usted ver a jugadores que se formaron desde pequeños en la escuela como Turbi, que está asentado en el primer equipo, o Borja, que está en dinámica con ellos?

Para mí es lo que debería ser. No tendría que ser una sorpresa, sino lo habitual. Turbi jugó conmigo. Es de mi edad y a mi me enorgullece porque es mi compañero y amigo y lo veo ahí... Con Borja me pasa un poco igual. Tuve la oportunidad de entrenarlo y disfruto viéndolo ahí arriba. Cuantos más tengan la oportunidad de subir y estar con ellos, para la Escuela es algo muy positivo.

Por último, ¿qué mensaje tiene para Julio Martínez, que tras tantos años como presidente da un paso al lado?

Estoy muy agradecido con el presi. Esto es su hijo, lo cuidó muchísimo tiempo y ahora parece que se va a la universidad. Estoy muy agradecido por haberme permitido estar aquí tanto como jugador como ahora en la dirección de la escuela. Espero que siga viniendo, que lo vea crecer y que disfrute desde otro plano.

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