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O Val, un espejo en el que fijarse

El equipo naronés lleva diecisiete años peleando por darle visibilidad al fútbol femenino en la comarca

Parte de la plantilla de O Val Femenino B, que disputará este sábado su primera final de la Copa Ferrol
Parte de la plantilla de O Val Femenino B, que disputará este sábado su primera final de la Copa Ferrol
Daniel Alexandre
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En este vida nada se consigue sin esfuerzo. Siempre hay que luchar para conseguir las metas que cada persona se proponga. Da igual que sea en el ámbito laboral, personal o en el deportivo. Si no das tu máximo y peleas por aquello que crees, es muy probable que no lo consigas. En Ferrolterra hay un equipo que lo cumple a la perfección. Es un club que este año cumple cincuenta y que lleva más de diecisiete peleando por darle la visibilidad y el reconocimiento que se merece el fútbol femenino. Esta entidad es la SD O Val de Narón. 

El conjunto naronés es un espejo en el que deben mirarse todos. No sólo por su lucha y garra, sino por ser un pionero. No en vano es la cuarta entidad más antigua de Galicia y la primera de la comarca que tiene un equipo femenino en la categoría nacional, además de tener a otra plantilla en aficionados, en cadete, infantil y alevín. Este sábado, el cuadro de mayor edad disputará su primera final de la Copa Ferrol, todo un hito pues está compuesto por unas futbolistas que muchas de ellas no habían jugado nunca antes a fútbol. Sin embargo, a base de trabajo y esfuerzo, en apenas dos años, lograron este hito. 

“Es un honor formar parte del club más pionero en fútbol femenino”Icía Carballeira

Cuatro piezas clave de la escuadra valexa hablan sobre la importancia de defender el escudo de O Val y sobre la gran labor que hacen. Ellas son Claudia Cumbrao, la máxima goleadora de Ferrolterra; Jesi Díaz, una de las capitanas; Icía Carballeira, un pieza fundamental en el equipo, y Bárbara Grandal, la coordinadora de la sección. Sin ellas, junto al resto de sus compañeras en sus respectivos ámbitos es difícil entender ese éxito. 

Orgullo máximo

Todas reconocen que “es un orgullo formar parte de un club con tanta historia y tradición en el fútbol femenino”, apunta Jesi, mientras que Icía señala que “es un honor ser parte de un equipo pionero en el fútbol femenino en Ferrolterra. Nunca me había sentido tan bien y cómoda en un equipo”. Claudia, por su parte, destaca “a toda la gente implicada en darle la visibilidad necesaria. Tengo que señalar a Bárbara, porque hace un grandísimo trabajo por nosotras todos los días”. 

Y es que para la directiva, O Val “va más allá del fútbol. Llevamos diecisiete años construyendo esto en una comarca donde nadie apostaba por ellas, y cada vez que una niña se apunta a un equipo de base o debuta en uno de los aficionados, siento que todo lo que costó valió la pena. No es sólo un club”. 

“Defender a O Val es una gran responsabilidad porque representa la historia, el esfuerzo y el trabajo de muchas personas”Jesi Díaz

Por ello, quizás tanto estas tres futbolistas como ella misma notan la responsabilidad de “defender este escudo. No sólo representas a tus compañeras, sino a todas la personas que trabajan en el club”, dice Cumbrao, a lo que Díaz añade que “también luchas por esa historia, el esfuerzo y la labor que ha puesto mucha gente durante tantos años”. No en vano, “tenemos que ser conscientes de todo lo que O Val ha luchado por nosotras para que podamos practicar un deporte, que solía ser mayoritariamente masculino, como nadie lo ha hecho y eso es digno de admirar, algo por lo que estar orgullosas y algo también por lo que defender a nuestro escudo a muerte”. 

Grandal, como representante de esa parte directiva, la que no se ve, comenta que “asumo esa responsabilidad con orgullo. Pertenece a toda la estructura deportiva, la directiva, los socios y las familias. Cuando alguien sale al campo con ese escudo representa cincuenta años de trabajo de mucha gente que en muchos momentos tuvo razones para tirar la toalla y no lo hizo. Eso obliga y está bien que lo haga, al fin y al cabo un club también educa y transmite valores a los más jóvenes y forja caracteres y amistades que son para siempre”. 

Muchos cambios

Lo que están viviendo ahora es fruto de muchos años de esfuerzo y sacrificio, que ocasionaron grandes cambios. Estas cuatro pilares recuerdan como fueron sus inicios en este club histórico. En este sentido, la que notó un mayor crecimiento fue Bárbara, pues ella fue una de las impulsoras para que esto sucediese, “a pesar de llegar de casualidad, porque me habían pedido que echase la mano en un momento de cambio de directiva y ya llevo 19 años vinculada al club. En todo ese tiempo cambiaron muchas cosas, como el respeto. Cuando empezamos los partidos se convocaban a última hora, en campos perdidos, sin medios ni recursos”, indica y agrega que esos problemas “no sólo eran en el campo porque en este mundo tan masculinizado no pintábamos nada. Yo he tenido que ganarme mi sitio como directiva rodeada de compañeros, y lo digo con mucho cariño porque hoy son personas que me entienden, que me apoyan y que son geniales. Ahora, tras muchas luchas, tenemos horarios oficiales, días fijos, un marco que obliga a tomarnos en serio. Parece lo mínimo. Y lo es. Pero quien vivió lo de antes sabe exactamente lo que costó llegar hasta aquí”.

“Llegar a esta final es una recompensa al esfuerzo realizado todo el año”Claudia Cumbrao

 Sus jugadoras, que llegaron en épocas diferentes. Claudia aterrizó tras la cuarentena, mientras que Jesi lo hizo en 2021 porque se había terminado el fútbol 8 en la comarca y decidió volver al fútbol 11, retornando a O Val después de haber estado en 2009. Por último, Icía recaló en el equipo valexo hace cuatro años. Las tres señalan que “lo más llamativo es el gran avance que ha dado el club hacia el fútbol femenino con tantos equipos desde la base para que las niñas puedan empezar desde mucho antes. Hace años esto era impensable y todo esto gracias al gran trabajo que tiene detrás de gente incansable que siempre a luchado por el fútbol femenino”. De igual manera, añaden que “es muy importante seguir haciendo avances para que todos y todas podamos jugar”. 

Una final como premio

Ahora, esos cambios desembocan en la disputa de una final de la Copa Ferrol, que era impensable. Por el camino, O Val femenino B tuvo que eliminar a rivales de mayor categoría. Ahora, este sábado tiene otro reto mayúsculo: superar al Club Discalzas SD de Cedeira. Se trata de una entidad que les genera “mucho respeto y admiración por lo que representan. Vienen de una zona que no llega a los once mil habitantes entre varios municipios y donde mantener un equipo femenino no es una decisión cómoda”, señalan. 

“Somos un club que siempre hemos creído en nuestras jugadoras”Bárbara Grandal

Por ello, aunque haya un título en juego, el resultado es un poco secundario porque quiénes van a ganar son todas las que practican este deporte. Para la pichichi de Ferrolterra, Claudia, este encuentro “es una recompensa a todo el esfuerzo que hemos realizado. Nos hace mucha ilusión y queremos traer la Copa a casa. Competiremos al máximo para lograrlo”. Jesi coincide con su compañera y apunta que “en otras ediciones la vimos desde fuera con el otro equipo sénior y ahora tenemos la suerte de disfrutarla dentro. Tiene mucho mérito estar aquí porque mucha jugadoras sólo llevan dos años jugando”. Mientras, Icía dice que “intentaremos que la balanza se incline hacia nuestro lado para llevarnos el título a casa”. 

Pero, sin duda, para Bárbara será muy especial puesto que “es un premio para todo el proyecto. Este año además tiene algo especial: es el Femenino B quien llega a la final, un equipo formado mayoritariamente por jugadoras jóvenes, muchas de las cuales nunca habían pisado un campo de fútbol antes de llegar al club. En dos temporadas, llegan a una final. Eso no es suerte. Eso es lo que ocurre cuando un club cree de verdad en sus jugadoras. Y nosotras siempre hemos creído”, zanja la directiva del club naronés. 

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