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Jorge Permuy Pérez, el Cristiano Ronaldo de la esgrima: “El año que viene queremos las tres medallas de oro”

El canterano del Tres Armas logra el primer oro nacional absoluto en la historia de la esgrima gallega, el título júnior y la plata sub 23 formando con el Club Atlántico

El ferrolano, con las tres medallas conseguidas en las citas estatales
El ferrolano, con las tres medallas conseguidas en las citas estatales
Daniel Alexandre
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La mochila del ferrolano Jorge Permuy Pérez vuelve este año mucho más pesada. Dentro, componiendo una magistral banda sonora, tres medallas nacionales. Dos oros y una plata que al tocarse provocan el que puede ser el sonido más cercano a la perfección. Una mochila cuyo peso en esta ocasión es de lo más agradable de cargar. Preparada para irse a entrenar con sus compañeros del Tres Armas Ferrol, Permuy no guardó sólo estos históricos tres metales para la foto, sino también para mostrárselas a su entrenador, Emilio Rilo y a una cantera de la que, ya hace tiempo, se ha convertido en todo un referente.

En tres meses, el deportista de la ciudad naval ha engrosado su ya amplia “colección” de metales con, atención, el primer oro por equipos absoluto para la esgrima gallega; un nuevo título estatal júnior y una plata nacional sub 23, formando con el Club Atlántico de A Coruña, en donde se encuentra estudiando.

“Ha sido un año redondo”, cuenta un Permuy ya disfrutando de unas vacaciones que, sin duda, va a aprovechar al máximo. “Además aprobé todo, y con buenas notas”, añade sonriente el tirador tras el que fue su primer año cursando el grado de Derecho. Un año de cambios que no ha trastocado en absoluto ni el rendimiento deportivo ni el académico de este exalumno del Tirso de Molina.

Y, como “amenaza”, el deportista, “esto acaba de empezar. Somos un equipo bastante joven. Mola por el hecho de que queda mucho trabajo y muchos resultados”. Y lo que comenzó para escribir una de las páginas de la historia de la esgrima gallega lo hizo el pasado mes de febrero, cuando Permuy y sus compañeros consiguieron en Roa del Duero el oro júnior y la plata sub 23 en el Campeonato de España.

Mola mucho llevar una medalla. Bajé en el aeropuerto con ellas colgadas.

“Lo bueno fue que la competición por equipos fue el primer día y estábamos frescos”, recuerda el ferrolano, “estamos supercontentos porque es el quinto año que este club gana el Nacional júnior. Y al día siguiente tuvimos el sub 23”. Una competición en la que, casi un año antes, Permuy ya se había colgado la plata. Un color que repitió en esta ocasión, si bien ahora con un cierto sabor agridulce, ya que como apunta el propio tirador “estuvo muy bien también, pero el año que viene queremos las tres de oro”.

Un objetivo con el que, en absoluto, comenzaron la campaña. “Sí que en júnior íbamos a por el título, porque ya se había hecho otros veces. Pero nadie se esperaba que fuésemos a ganar también el oro absoluto. La meta era un bronce porque siempre nos quedábamos a las puertas”, relata el local, “y cuando ya estábamos en semifinales dijimos ¡vamos para delante!. ¿Por qué no clasificarnos para la final?”. Y no sólo lo hicieron sino que en este último combate, se impusieron a un Cisneros que llegaba para revalidar título. “No éramos los favoritos, eran ellos, que están compitiendo en Copas del Mundo, peleando por estar en el equipo nacional. Son gente muy buena y competir contra esa gente te llena de orgullo”, señala el canterano del Tres Armas Ferrol.

Tocado a tocado

Y no sólo compitieron, sino que doblegaron. Una ajustadísima final que finalizó 45-43 y que refleja lo que siempre repite Permuy casi como un mantra. “Cada tocado cuenta y hay que pelear cada uno como si fuese una final. Paso a paso”, subraya. Trabajo y trabajo es otro de los lemas de este ferrolano de 18 años que para una final disputada en Madrid –”y hacía muchísimo calor”– se escribió en su mano, y también lo hicieron sus compañeros, sus intenciones.

“Nos pusimos ‘échale huevos’”, cuenta el local, “y así fue. De hecho entramos así, entramos todos diciendo, venga, vamos a echarle huevos, vamos a hacerlo”. Y lo hicieron. “Es un orgullo ganar un Campeonato de España”, señala un Permuy que, siempre que puede luce estos logros. “Mola mucho la sensación de llevar las medallas al cuello. Yo una vez que gano una medalla, no me la quito. De hecho, bajé en el aeropuerto y la seguía llevando. Yo estoy orgulloso, la enseño, no tengo ningún problema. La quité para el control y me la volví a poner. Tengo esa manía, que cuando gano una sólo me la quito antes de dormir”, confiesa el joven tirador.

Es un orgullo ganar un Campeonato de España. Nos ha costado mucho esfuerzo.

Y es que como bien señala el integrante del Atlántico herculino “al fin y al cabo nos ha costado mucho esfuerzo. No nos ha regalado nadie nada. A los que ganamos en Madrid no querían perder. Esto –señalando las tres medallas colocadas encima de la mesa– cuesta muchas horas de entrenamiento, viajes, sacrificio económico...”, subraya.

Unas preseas que, con rotundidad, quiere dedicar “a mi entorno de la esgrima. A todos los compañeros que han pasado entrenamientos conmigo, a los que se han ido. Yo pasé de ser el más pequeño al más mayor. A todas las personas que han formado parte de ese trabajo, A Fran (Usero), de Enérxica; a Mauro, a mis padres, porque son el motor económico; a mi entrenador de A Coruña, a mis compañeros que lo han dejado y me siguen escribiendo para darme ánimos, que me dan la enhorabuena, a los que se pasan un día por la sala para tirar... Todo esto es gracias a ellos”.

Palabras especiales tiene asimismo el deportista para su técnico Emilio –Rilo– ya que “yo no estaría aquí si no fuera por él, por Yann –Breteau–.. Se las dedico siempre a ellos. Y también a los más pequeños”. Un preparador, Rilo, al que asimismo ahora puede “picar”, ya que desde este campeonato, el alumno ha superado al maestro. “Cuando ganamos esta medalla empezamos todos a llorar, es algo histórico”, señala un Permuy que asimismo recuerda que su técnico había logrado también un podio nacional, si bien no el título. “Ahora soy mejor que tú, le digo”, señala riéndose el tirador, “Emilio estaba supercontento, estaba dando saltos. Le puse un mensaje en el grupo de Whatsapp para picarlo. Ya no eres el que tiene la medalla más alta, le dije”, añade sonriente.

Permuy se ha convertido “en el Cristiano Ronaldo de la esgrima”, como alguien le señaló en su llegada a Ferrol tras ver en sus redes sociales el gran éxito firmado en Madrid. “Esas felicitaciones te ayudan a seguir”, señala el deportista al que asimismo le encanta cuando sus compañeros o amistades logran sus metas u otros resultados. “Me alegro mucho por ellos. Por Diego –Niebla–, con el que jugué al baloncesto; por David Amor, por mi amiga Marta Canosa”, relata esta tirador que también, confiesa, se pone de vez en cuando para ir a clase el chándal de la se­lección española –con la que acudió a varias concentraciones y citas– para “sacarlo a pasear y también para presumir un poco”, añade entre risas.

Permuy presume, con merecimiento, de unos logros de sobra conocidos en su ciudad natal y ahora también en su nuevo lugar de residencia, en A Coruña, en donde asimismo comparte estudios o tiempo con otras personas de Ferrol. “Teníamos una broma”, confiesa el local, “al principio de la universidad cuando nos presentábamos, con lo típico, soy Jorge Permuy, de Ferrol y siempre salía uno que decía ‘subcampeón de España de esgrima’”, cuenta entre risas, “y ahora ya tuvieron que cambiar la broma. Ahora es campeón de España, y dos veces. A partir de ahora doble campeón”.

La familia

Un éxito construido, además del citado trabajo y trabajo y tocado a tocado, merced al sentimiento de familia instalado con sus compañeros del Atlántico. “Es la clave. No nos limitamos a ser sólo un equipo, somos una familia. Y tenemos una gran fortaleza mental. Nos gusta mucho no ser los favoritos, de hecho en júnior y en absoluto no lo éramos, porque si lo eres te confías, cuesta más arrancar y espabilar. Eso nos ayuda a motivarnos y cuando empiezas un combate de esgrima ya hay un perdedor, es caso es elegir quién va a ser”, cuenta.

Germán Ferreiro, Duarte Menezes, Ignacio Bretau, San Kim, Federico De Michieli y Antón Rodríguez han sido sus compañeros de batallas en este exitoso camino, con el ferrolano formando parte de las tres formaciones que, como señala “esto ha sido un camino muy largo. No es cosa de hoy. Ha sido un proceso y ahora es cuando estamos realmente empezando a ver los frutos. En esto no ayuda mucho la veteranía de los más mayores. Se nos nota mucho que queremos ganar y tenemos mucha ambición”, sentencia un Permuy que no se cierra las puertas, en caso de ser posible y de que reciba ese llamamiento, seguir con su camino deportivo en el CAR de Madrid.

“Siempre lo he pensado. Si me dan la oportunidad, no la voy a negar o a lo mejor después de la carrera. Ahora me preocupa más mi futuro laboral porque es muy difícil vivir de esto y no voy a ser yo el único al que le vaya a dar de comer”, sentencia un ferrolano al que, en este aspecto ve en el derecho deportivo la conexión perfecta entre su pasión y lo que puede ser su futura vida laboral. “Legislativas contra el dopaje, presupuestos, patrocinios... Me gusta mucho la idea y trabajar con deportistas”, señala un Permuy que ahora, cierra libros y guarda florete para preparar vacaciones con familia y amistades tras volver a sacar nota en un segundo año júnior de matrícula.

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