Inés Santalla Castelo, una nedense con la selección española: “Hasta hace dos años mi bici estaba estancada en casa”
La ciclista del Cantabria Río Miera participó con el equipo nacional júnior en la Copa de las Naciones

Poco más de dos años, poco más de 24 meses han transcurrido desde que la bicicleta de Inés Santalla Castelo –24/05/08– pasó de estar “estancada” en su casa en Neda, como ella misma señala, a llevar a la ciclista local a representar a España en el Tour du Gevaudan Occitanie, cuarta cita puntuable de la Copa de las Naciones.
Una carrera fulgurante sobre las dos ruedas, sobre el asfalto de las carreteras de la comarca, que catapultó a la nedense al radar de la seleccionadora de la Federación Española, que premió con esta llamada su trabajo en tan corto tiempo, su constancia y, asimismo, su regularidad tanto en pruebas autonómicas como nacionales –actualmente ocupa la undécima posición en la Copa de España femenina, tras participar en cinco de las seis citas dirimidas, llegando a colocarse sexta–.
Una convocatoria que bien podía haber quedado en la carpeta de “spam” de su padre, Juan, ya que en un principio el progenitor pensó que se trataba de un correo del ente federativo en relación a otras cuestiones. “Pensó que era otra cosa, de alguna carrera, pero no se esperaba que me hubiesen seleccionado para la Copa de las Naciones ni nada”, cuenta Santalla ya de regreso a casa. “Luego ya me escribió la seleccionadora, le mandé todo y fue todo muy rápido”, añade.
Una llamada “exprés” tras la que, lógicamente, a Santalla y a su técnico José Manuel Cardesín, no les dio tiempo a realizar una preparación específica para su debut internacional. “Fuimos con lo que teníamos. Venía de Copas de España y de hacerlo medianamente bien. Nunca del todo llego a rematar porque también me falta experiencia, pero bueno, es otro mundo aquello. No tiene nada que ver con una Copa de España”, relata la joven de Neda. Y es que en Francia se encontró con dos duras etapas y con un objetivo muy claro para esta ocasión, trabajar para una Alejandra Neira que, finalmente, fue segunda en la general.
Aquello es otro mundo. No tiene nada que ver con las Copas de España
Un trabajo en equipo en el que Santalla tuvo que superar los palos en las ruedas que le fueron apareciendo. “La primera etapa no era ratonera... pero sí que era muy rápida. Un circuito bastante llano, sólo se endurecía en algún repecho y había muchas, muchas corredoras, todas querían estar delante y hubo incontables caídas, que había que esquivar”, relata una Santalla que, desgraciadamente, fue asimismo protagonista en uno de estos tropiezos. “Me tuve que descalar varias veces, pero a falta de nueve kilómetros me caí. Se me cayó la cadena y estuve un rato con el mecánico, que no éramos capaces. Luego ya arranqué y tuve que ir entre coches”, cuenta la ciclista.
Con esta primera etapa salvada y sin lamentar males físicos, “la segunda era un recorrido llano y estrecho en algunas zonas. Y ya en el último puerto se lo dejamos todo a Alejandra para que se encargase ella”. La nedense, a pesar de sufrir una caída que no le gusta a nadie, regresa contenta a casa después de “una carrera que era de aprendizaje y sin presión. No iba con ningún objetivo de hacer un puesto, porque sabía perfectamente que lo había que hacer era resguardar a Alejandra en todo momento y trabajar como equipo”, cuenta.
Rascar algo más
Inés busca ahora seguir progresando, mejorando, sumando esa “inteligencia o pillería” que asume que quizá le falta todavía a nivel competitivo, compensando esas características que llegan con la edad y las competiciones con “trabajo, con ganas, a ver si soy capaz de hacer un podio. Siempre hay esas ganas de hacerlo un poco mejor, de rascar algo más”, señala.
Un empuje que lleva demostrando desde sus inicios, cuando era cadete de segundo año y dio sus primeras pedaladas, inicialmente con su padre y posteriormente ya en las filas del Cambre. “Mi padre me regaló una bici cuando tenía doce años, pero yo venía igual de hacer el Camino de Santiago con siete en una bici de montaña...”, recuerda la ya internacional, “salía con él y siempre me iba quejando, sólo aguantaba 40 minutos y ya decía ¿cuánto queda? Y estábamos ya en Fene”.
Eso sí, desde esos primeros “circuitos” a su salto a la competición pasaron años. Ese punto de inflexión desde que Inés dio el salto de Neda a Francia fue el encuentro con su amiga Xiana en la carretera. “Empecé a salir con ella y ya quería salir más. Y fue ella la que me metió en el Cambre. Me dijo que iban a correr la Copa de España y dije yo ¡¿cómo que la Copa de España!?”, relata Santalla. En las filas del vecino club ciclista –que cuenta con una larga lista de nombres de la comarca en sus filas– vieron el potencial de la de Neda y asimismo ella también lo descubrió. “Hicieron un entrenamiento a ver qué tal iba y me caí dos veces. Pero como vieron que me levantaba y no pasaba nada dijeron ‘esta niña es muy dura, la vamos a llevar’ y fuimos a la Copa de España”.
Y así, de cabeza y sin manguitos, Inés se zambuyó en un deporte que forma parte inseparable de su día a día. “En esa prueba me habían dicho que era muy difícil, que era probable que no acabase –al quedar eliminada por tiempo en diferencia las primeras clasificadas–, que no me desmotivase”, señala. Y salió la vena más insistente de la de Neda. “Y ahí pense, pues voy a acabar la carrera”. Y lo hizo.
Santalla cruzó la meta en la parte final de la tabla, pero lo hizo, tras superar no sólo la inexperiencia, sino también las terribles condiciones meteorológicas con las que tuvo que lidiar. “Llovía, granizaba y hacía muchísimo frío. Pero yo por ahí iba”, subraya. Inés se subió a la bici y, de momento, no se baja. Al contrario, poco a poco va escalando. “Me empezó a gustar y cada vez hacía mejores puestos, entonces pensé, pues se me debe de dar bien. Y seguí”, relata.
Fluir y probar
Inés cambió su indumentaria del Cambre por la del Cantabria Deporte Río Miera en el que actualmente forma –y que ocupa la primera posición en la tabla por entidades de la citada Copa de España–, llevando a cabo sus entrenamientos en casa, con Cardesín como su técnico en el último año y con el club cántabro supervisando su trabajo.
Fue una cita de aprendizaje, sin presión. El objetivo era trabajar como equipo
La ciclista de la villa se centra ahora en estas semanas en sus estudios –realiza la selectividad el próximo mes de junio–, mirando de reojo sus próximos pasos sobre las dos ruedas. “No soy de pensar mucho a futuro, dejo que todo vaya fluyendo”, cuenta Santalla en el aspecto de su carrera deportiva, “seguir entrenando por si surge otra selección. Eso me haría ilusión. Y un objetivo así más grande, obviamente sería correr un Campeonato Europeo, pero es a largo plazo”. Y a más corto, tras lo visto y vivido sobre el asfalto francés, la meta de la local es “hacerlo bien en alguna carrera nacional, poder escalar a nivel internacional y simplemente aprender a colocarme, saber cómo hacerlo –en esos duros pelotones– y sólo corriendo lo aprendes”.
Y también en cartera, la integrante del Río Miera tiene en su lista probar algun día otras modalidades como el ciclocross. “Me gustaría probar, pero es complicado porque ahí tienes que subir escaleras, coger la bici, saltar... Me gustaría porque es un esfuerzo de una hora que se me podría dar bien. Probé la bici, pero nunca una carrera y sería empezar de cero”, cuenta la “rider” local. Una meta volante que a Santalla le gustaría cruzar y, quién sabe, tener un camino igual de rápido que en carretera. Y es que si en dos años Santalla pasó de salir con Xiana a vestir la elástica de la selección, habrá que volver a hablar en 24 meses.
“En principio me gustaría estudiar Magisterio. Me parece muy dinámico”
Inés no ha tenido demasiado tiempo para disfrutar de lo que fue su debut con la camiseta de la selección española júnior. Y es que la local se encuentra preparando esa importante prueba que le abra la puerta de su carrera académica. A poco más de dos semana para realizar la PAU, a la local le falta ese importante sprint final. Unos últimos metros a los que llega con una excelente media en Bachillerato, lo que le da cierta tranquilidad.
“En principio me gustaría estudiar Magisterio, porque me parece muy dinámico, ser profesora de niñas y niños pequeños. Aunque igual también de ESO y Bachillerato... Como no tengo nada en concreto, ninguna asignatura, no lo sé”, señala la internacional. Eso sí, entre repaso y repaso, Santalla no se descala de una bici en la que sigue saliendo, religiosamente, a entrenar.











