Doble cruz para Balonmano Pontedeume y Narón en su regreso a la pista
Los eumeses demostraron que pueden ganar al Arteixo y los naroneses aprendieron de su dura derrota ante el Alca

Salió doble cruz para Dispesan Café Balonmano Pontedeume y para Ojo de Nómada Narón en su regreso a la competición de Segunda Autonómica tras el parón liguero. El conjunto de Deus afrontaba “el partido” de esta primera vuelta –”todavía tenemos que jugar allí”, avanzaba ya el técnico local a modo de aviso–, con los suyos recibiendo al sólido Parrillada La Ronda Arteixo.
Y ambos grupos ofrecieron un duelo a la altura de sus primeras posiciones. Un partido muy igualado y exigente que, desde los primeros compases, parecía que iba a caer del lado eumés. Llevando la iniciativa en A Casqueira, eran los visitantes los que portaban el peso de una mayor ansiedad. Un primer tiempo con intercambio de rentas en el marcador, que terminó con un abierto 14-15, por una falta en ataque eumesa.
El segundo tiempo se mantuvo igualado –”casi fue un calco del primero”, señalaba Deus–, con los eumeses más cómodos que un rival con una defensa un tanto laxa. Sin embargo, los errores llegaron a las filas de un Pontedeume con unas bajas que esperan no tener en la vuelta. Esas imprecisiones fueron las que aprovechó el Arteixo para hacerse con el partido por un ajustado 29-30, regresando al coliderato con el Sanxenxo en lo que ahora mismo está siendo una lucha triangular por la primera plaza.
Bofetón
El Narón, por su parte, adelantó el duelo de esta quinta jornada al viernes, por la futura ausencia de algunos de sus integrantes. Un choque ante un Alca “superviviente” y recién llegado a la categoría y que, desgraciadamente para los de Basoa, hicieron el mejor duelo de lo que va de competición (32-26), por el peor de los amarillos.
Como aperitivo del mal trago naronés, el grupo visitante tardó casi quince minutos en abrir su casillero, y la situación no mejoró. Y mientras los compostelanos, aprovechando esta inesperada situación. Las bajas en esta ocasión sí que se notaron en el cuadro visitante, que no encontró la solución como sí lo había hecho en otros duelos como el de Lugo.
A este ya revuelto río se unió una actuación arbitral cuestionable, que dejó al Narón en la recta final con sólo dos jugadores de pista. Un partido definido por la plantilla local como un bofetón de realidad tras el que sólo les queda “apretar puños, entrenar más y a por todas”.





















