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Ale de Paz, jugadora nedense de la selección española de fútbol sala: “¿Por qué no vamos a ser nosotras las campeonas del mundo?”

La de Neda encara la recta final de su preparación antes de poner rumbo al Mundial de Filipinas

El combinado español de De Paz se impuso ayer 8-1 a Marruecos en su penúltimo duelo antes de viajar
El combinado español de De Paz se impuso ayer 8-1 a Marruecos en su penúltimo duelo antes de viajar
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El nombre de Alejandra, Ale, de Paz González –Neda, 1995– es ya historia del fútbol sala. La deportista local es una de las dieciséis de Filipinas. Esa ansiada y trabajada lista de la seleccionadora Clàudia Pons en la que figuran las jugadoras que formarán en el primer Mundial femenino de la especialidad y que para la nedense y sus compañeras comenzará el próximo sábado 22 ante Tailandia, con su primer duelo en la fase de grupos.

De Paz cumple el sueño de cualquier deportista, uno que hace no tantos años se veía muy complicado para todas las niñas que querían coger un balón, y lo hace con alegría, responsabilidad y, sobre todo, el deseo de celebrar un nuevo título. El primer paso es llegar a una ciudad de Manila en la que aterrizarán tras una escala en Dubai a finales de esta semana. Casi 12.000 kilómetros que separan a Ale de una capital asiática y de un nuevo escalón en el fútbol sala femenino.

Terminaron la preparación en Madrid pero también tuvo la oportunidad de concentrarse en Vilalba, jugando en su municipal y en As Pontes, ¿cómo fue la experiencia de hacerlo casi en casa?

Da gusto, la verdad, porque al final te pueden ir a ver a tus familiares, tus amigos. Que se desplacen, es algo complicado, porque tampoco es que haya muchas ventanas de concentraciones, entonces pues es difícil Además, los pabellones en Galicia siempre están llenos. Es una gran oportunidad y jugamos pocas veces, menos de las que a mí personalmente me gustaría

Está en la lista casi definitiva para el primer Mundial de fútbol sala femenino, con pie y medio dentro, tan cerca de cumplir ese sueño.

Estoy feliz porque me veo dentro. Al final la lista de la dieciséis ya se puede decir casi que era definitiva, porque todas viajamos, todas vamos a estar en la expedición en Filipinas. Eso ya es algo súper guay que tenemos que valorar y sentirnos orgullosas de todo lo que trabajamos para que estar aquí sea posible.

Ya estuvo, y ganó, en el segundo y tercer Europeo femenino de la disciplina y ahora esto. ¿Da tiempo de saber que se está haciendo historia?

Es algo muy especial estar aquí, porque es el primero. Tengo compañeras que siempre hablan del primer Europeo como algo muy especial y que no lo supera ninguno de los otros dos. Creo que aquí también se siente como un ambiente distinto por eso, porque estamos en algo que es especial, que es único, que nadie ha vivido todavía y que vamos a ser las privilegiadas de poder hacerlo.

El único pero, o lástima, por así decirlo, es que el Mundial sea tan lejos.

Pues sí, es lejos y la accesibilidad hasta allí es complicada, no todo el mundo puede permitirse ir. No sólo económicamente, sino el tiempo que necesitas, porque eso no es un viaje que puedes pasar cinco días, porque ya te pasas dos viajando para llegar y para volver. Es muy complicado. Nos hubiera gustado que fuera más cerca, pero esperemos que la gente se está moviendo y que vamos a tener gente allí que nos va a estar apoyando. Pero, claro, nada en comparación si se hubiera hecho en Europa. Sería distinto.

Vamos haciendo historia y no sabemos lo que va a pasar o lo que podemos conseguir

¿Le va a acompañar alguien de su familia en este histórico momento?

Sólo va a ir mi padre –Miguel–, que ya es bastante. Porque mi madre no se mete tantas horas en un avión, mi hermana trabaja...

¿Y su padre ya se cree, por fin, que puede llegar a algo?

–Ríe– Sí, ya le di en toda la boca. Está muy contento, muy orgulloso, la verdad. Es algo que cuenta, como que al principio no confiaba... Más que que no confiase, es que no se lo esperaba, porque es difícil llegar, es una entre muchísima gente, pero está pasando.

Quizá porque las circunstancias cuando empezó eran completamente diferentes ¿usted misma llegó a imaginárselo? ¿Estar dónde está?

No, la verdad es que no me lo imaginaba. Es algo con lo que sueñas. Yo también sueño ahora mismo con ganar el Mundial. Pero soy incapaz de imaginarme siendo campeona del mundo. Es algo que deseo, claro, porque ahora está cerca, pero antes tampoco teníamos ninguna competición oficial. Ahora tenemos los Europeos, que sólo hemos jugado tres y ahora estamos en un Mundial. Poco a poco vamos haciendo historia y que no sabemos con certeza lo que puede pasar o lo que podemos conseguir porque estamos atrasadas en ese aspecto. Vivimos un poco el día a día.

De momento ha funcionado así y el primer paso para ese nuevo título es ese deseo del que habla ¿no?

Sí, totalmente. Al final nos hacemos la pregunta de ¿por qué no? ¿Por qué no podemos ser nosotras campeonas del mundo? Claro que sí, claro que lo pensamos y creérnoslo, vernos con confianza para poder serlo.

No nos veo como favoritas. Hay que ser humilde, y jugar un Mundial es algo muy difícil

Llegan con ese bagaje de tres títulos continentales ¿Se ven favoritas o notan que los otros rivales les ven como el muro a derribar?

Como las favoritas no nos veo porque hay que ser humilde y jugar un Mundial es algo muy difícil y los equipos van a competir muchísimo. Se han hecho selecciones nuevas desde la noticia del Mundial. La gente se lo está tomando en serio. Es verdad que nosotras llevamos mucho trabajo, mucha concentración durante muchos años. Trabajamos siempre, digamos, de la misma manera, sabemos a lo qué jugamos tanto en ataque como en defensa, pero todos los partidos van a ser muy muy difíciles. Por otro lado, sí que creo que las selecciones nos ven cómo un combinado referente y nos toman de ejemplo. No creo que ninguna quiera enfrentarse a nosotras en ningún momento de los cruces de la competición, la verdad.

Y usted, ¿a quién ve cómo rival a batir?

Al final Portugal siempre es nuestro rival a batir en Europa –ante este equipo disputó las dos últimas finales– , pero Italia también está trabajando muy bien. Luego, obviamente, Brasil o Argentina, ya nos hemos enfrentado a ellas y son jugadoras muy duras y es incómodo y difícil jugar contra ellas. Japón también tiene una muy buena selección. No tenemos que ir confiadas. De nuestro grupo no tenemos muchas referencias –Tailandia, Colombia y Canadá– y por eso no tenemos que ir confiadas. No queremos llevarnos un susto. No entra en nuestros planes.

En una hipotética final ¿a quién le gustaría enfrentarse?

Creo que me gustaría jugar contra Portugal porque tengo compañeras de equipo que están en la selección. La verdad es que nos gustaría vernos a todas en una final y poder llevarnos todas una medalla para casa. Sería un partido bonito.

¿Qué ha cambiado en usted desde aquel debut con la selección en los amistosos ante Eslovenia en 2019?

Parándome a pensar, ahora soy una jugadora distinta, mucho más madura, he crecido, he mejorado. Tengo más confianza. Sé hacer las cosas mejor y veo las cosas de distinta manera. Cuando vine aquí, la primera vez claramente sí que me puse nerviosa, con la camiseta de la selección española y con jugadoras referentes, son deportistas a las que admiro. Claro que entran nervios y disfrutar la primera vez es complicado.

Me gustaría disputar una posible final con Portugal, porque tengo compañeras de equipo. Sería un bonito partido

Y ahora es usted la que está en ese grupo de referentes ¿Es consciente?

Es raro, porque no sé si me lo tendría que creer o que no me veo como tal. Pero la realidad es que sí, porque mis compañeras del equipo me lo dicen, las nuevas que llegan, las más niñas, que al final sí que lo soy. Y nada, pues hacer lo mismo que hasta ahora, que las cosas nos han ido bien y esperemos que nos vaya mucho mejor este mes. Antes eran mis compañeras del equipo a las que podía mirar y las que sentía como referentes, porque también era distinto. Claro que había selección, pero yo no era consciente porque no los veía en ningún lado, entonces era más difícil poder seguirlas.

Ahora se ha mejorado en esa cobertura y su abuela Balbina supongo que estará más contenta de poder verla.

Claro, a ella le gusta mucho ver los partidos. No tiene internet no tiene ordenador, no sabe manejar las tecnologías porque es mayor, pero cuando nos echan en la tele la verdad es que se ponen muy contenta, pone el despertador, la alarma, y no se pierde ni un minuto de partido. Y ahí está apoyando siempre.

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