Predecir el pasado
udiendo predecir el pasado es fácil afirmar que esta legislatura figurará como la de las profecías incumplidas. Ya desde el comienzo, la oposición y una legión de tertulianos anunciaron que la coalición de gobierno se rompería al ser incapaz de armonizar sus programas, que habría un referéndum en Cataluña, una amnistía para los presos de ETA, que con la pandemia alcanzaríamos los seis millones de parados, que tardaríamos años en vacunarnos, que el tope al gas era un timo, que se perderían los fondos europeos de recuperación, y que la economía española entraría en recesión por la reforma laboral y por medidas tan irresponsables como poner impuestos a la banca y a las eléctricas, aprobar el Ingreso Mínimo Vital, limitar la subida de los alquileres, subir el Salario Mínimo y un 8.5% las pensiones, y sobre todo por no seguir la senda del gobierno británico de bajada masiva de impuestos.
