Escollos para implantar el vehículo eléctrico
Descarbonizar un parque automovilístico envejecido y obsoleto, y sustituirlo totalmente por coches eléctricos (0 emisiones), contribuiría notablemente a mejorar la calidad del aire urbano y a mitigar los efectos del calentamiento global, pero no va a ser una tarea nada fácil de conseguir de aquí al 2035, habrá que superar muchos escollos por el camino:
La crisis energética que estamos sufriendo en la actualidad como consecuencia del conflicto bélico en Ucrania, que ha disparado el precio de la luz.
Adquirir un vehículo eléctrico e instalar un punto de recarga (wallbox) en el garaje de casa supone disponer de la potencia eléctrica necesaria que cubra las necesidades del hogar y del coche eléctrico. Mi experiencia personal me dice que se necesitan 7,5 kw de potencia en horario nocturno (de 12.00 h a 8.00 h) para poder cargar el coche de forma segura sin que se caigan los plomos en el contador general. A pesar de haber subido el precio de la luz, el ahorro económico es considerable respecto a un coche de gasolina o gasoil.
En España, de momento no existe una red de puntos de recarga suficiente, y pocas facilidades en los existentes, ya que tienes que disponer de una tarjeta o aplicación en el móvil de la compañía propietaria del punto de recarga, que es preciso verificar con anterioridad a realizar un viaje, ya que puede que no esté operativa y no funcione. Con una sola aplicación se debería tener acceso a los cargadores de distintas compañías, el sistema actual es poco operativo.
La autonomía de los coches eléctricos sigue siendo muy escasa para afrontar viajes largos, es preciso investigar nuevas tecnologías. Los precios de los vehículos eléctricos con autonomía por encima de los 400 km no bajan de 40.000 euros, inversión que está al alcance de muy pocos, a lo que hay que sumar el gasto que supone la instalación del punto de recarga (wallbox) en la plaza de garaje.
La ayuda del gobierno para comprar un coche eléctrico es escasa (7.000 euros a cambio de entregar el coche antiguo de gasolina/gasoil) y su tramitación es compleja y muy lenta (transcurre más de un año desde que solicitas la ayuda hasta que la recibes, teniendo que adelantar el dinero el comprador del vehículo). En la situación actual de crisis económica, no se le puede pedir a la sociedad que haga esfuerzos de este tipo, cuando mucha gente no tiene los medios suficientes para sobrevivir con dignidad.
Si bien el mantenimiento de un coche eléctrico es más sencillo que el de un coche de gasoil o gasolina, no disponemos de talleres suficientes ni de personal técnico cualificado para atender las necesidades de un vehículo eléctrico (cambiar piezas, mantenimiento, etc.).
Baterías de litio. El litio es el componente principal de las baterías de los coches eléctricos, es caro, escaso y está en manos de China principalmente. Reciclar una batería de litio es un proceso complejo y costoso. Aspectos a tener en cuenta: ¿cuánto se contamina a la hora de producir una batería de litio? ¿qué están haciendo los fabricantes de coches eléctricos con las baterías que se agotan y quedan inservibles? ¿qué control ejerce la administración sobre las mismas?
Si bien es cierto que el planeta y la humanidad están pidiendo a gritos que se acelere el proceso de descarbonización y transición energética, no es menos cierto que a fecha de hoy es una utopía pensar en un parque automovilístico repleto de coches eléctricos. Queda mucho por hacer.
