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Ferrol

La bendición del mar en Corpus, la tradición que en Ferrol marcaba el inicio de la temporada de baño de los niños

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El Corpus no fue nunca en Ferrol una celebración menor a pesar de que durante años menguó la procesión, recuperándose recientemente por insistencia de la Diócesis y la colaboración de la Junta de Cofradías y Hermandades de la Semana Santa.

Los ferrolanos del siglo XVII ya lo celebraban tal día como este, el jueves después de la Santísima Trinidad, 60 días después del Domingo de Resurrección. Así lo plasmó el investigador Fernando Dopico en el artículo de la revista “Ecce Homo” que le dedica a la extinta cofradía de San Roque, la hermandad que ostentaba el honor de preparar la fiesta y, a juzgar por los documentos, disfrutarla por todo lo alto.

Descubrió Dopico estudiando su libro de cuentas, que buena parte de la contabilidad correspondía a la preparación de su patrón y del Corpus Christi, dos citas en las que no podía faltar la música de tambores y clarines, así como el dúo de gaiteiro y “ferreñeiro”; pero tampoco escatimaban en actores para representar comedias famosas de la época ni en juegos. Por supuesto, la comida y la bebida eran imprescindibles.

Arcos y “Remachiño”

No obstante, lo que más llamó la atención del investigador fue la existencia, por un lado, de bailadores y bailadoras que ejecutaban la danza de arcos, hoy en día totalmente extinguida en la ciudad naval y sí presente en otros lugares de la comarca como Cariño o Pontedeume, ligada a las celebraciones del Carmen. Además, existía en la procesión del Corpus un personaje peculiar: el “Remachino” o “Remachiño”, al que se le confeccionaba un traje para la ocasión.

Así, tras poner en común su hallazgo con investigadores de la zona de Betanzos, Dopico concluyó que podría ser una versión ferrolana del “Gamachiño” betanceiro, la figura enmascarada y relacionada con las cofradías de mareantes que hacían alusión al diablo y desfilaba en el cortejo realizando fechorías, como retirar los sombreros al paso de la custodia.

Bendición del mar

Obviamente, no existen testimonios vivos de la existencia del “Remachiño”, pero sí los hay de una tradición ligada al Corpus y que se mantuvo en Ferrol hasta mediados de los ochenta, realizándose a día de hoy en lugares como Vigo, Viveiro o San Fernando (Cádiz). Se trata de la bendición del mar, un rito que se hacía en mitad de la procesión en un lugar donde se avistaba la ría.

La particularidad de este acto era que las madres ferrolanas tenían prohibido a sus hijos e hijas que se bañaran en las playas antes de bendecir las aguas, por lo que este día señalado del calendario litúrgico también suponía el inicio de la temporada estival para los niños y sus consecuentes zambullidas felices.

Los cortejos que se hacían en la década de los 50, 60 y 70 fueron los más multitudinarios de Ferrol. Salía de San Julián, subía a Magdalena por Sánchez Barcáiztegui, se introducía en los Jardines de Herrera y en Capitanía se bendecía la ría. La vuelta se realizaba por la calle Real y en todo el itinerario había diversos adornos: como tapices florales o reposteros. Además, efectivos de la Armada se repartían por el recorrido custodiándolo.

El obispo lucía todos los ropajes de gala y eran políticos y autoridades civiles las que portaban el palio de respeto vestidos de chaqué. Asimismo, tal y como llegó a nuestros días, los niños y niñas que hacían la Primera Comunión ese año tomaban parte en la procesión.

Hay múltiples referencias en la hemeroteca, pero quizás la más ilustrativa del comienzo del declive de la fiesta del Corpus es el artículo de “La Voz” con fecha de 30 de mayo de 1986 donde se especifica que “El Ejército no participó en la procesión de Ferrol”, declinando su participación activa y realizándose un “itinerario corto”, “después de muchos años de presencia en las calles, cubriendo carrera con efectivos de marinería en un largo recorrido que incluía la bendición de la ciudad desde el ayuntamiento y del mar desde los Jardines de Herrera”, relataba la crónica.

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