
Entre lusco e fusco. Así transitó el Racing de Ferrol su regreso al fútbol profesional, en unos atardeceres y noches en los que el equipo de Cristóbal Parralo firmó una exitosa campaña de vuelta a Segunda División.
En un ejercicio en el que los verdes partían como los “novatos”, la formación racinguista disputó 14 de los 45 duelos de la campaña –42 de liga y tres de Copa del Rey– en un horario, a priori, de “prime time”, las 21.00 horas. Si bien, ocho de estos encuentros tuvieron lugar en domingo –Racing de Santander, los dos ante el Huesca y Tenerife, Sporting de Gijón, Burgos, y en la segunda vuelta ante el Real Zaragoza– mientras que otros tres fueron en lunes –casualmente todos estos en los dos primeros meses del campeonato liguero ante los maños, Espanyol y Levante, y luego no se repitió este horario en este día de la semana–.
Unos emplazamientos de inicio no muy favorables para la asistencia de la afición racinguista, tanto en los choques como local o su desplazamiento como visitante. Sin embargo, y como ya quedó demostrado, estas circunstancias no impidieron que A Malata cerrase el ejercicio con unas cifras de récord –6.854 espectadores de media– y con la presencia verde en todos los campos en los que ejercía como visitante.
Tras este horario de las nueve, el más “usado” por los ferrolanos fue el de las 16.15 horas, en nueve encuentros, asimismo en su mayoría en domingo, seis –Villarreal B, Eibar, Levante, Real Valladolid, Elche y Andorra–, con los otros tres dirimidos el sábado –Racing de Santander, Villarreal B y Alcorcón–.
Tras estos dos horarios, el conjunto racinguista vivió sus conocidos duelos de sesión vermú, a las 14.00 horas, en seis ocasiones, ante Eldense –primera y segunda vuelta–, Andorra, Burgos, Leganés y Eibar. Mientras, en el otro lado, los de Parralo sólo jugaron a las 16.00, 19.30, 20.00 y 22.00 horas en una sola ocasión durante toda la campaña.










