
El Racing inicia la semana “post derbi” en circunstancias similares a las de un recién mudado a un nuevo apartamento, con muchas cosas por arreglar pero todavía sin la caja de herramientas necesarias para hacerlo.
La escuadra de Cristóbal Parralo volvió a pisar casa hoy, a sentirse seguro sobre el césped de A Gándara en su primera sesión de trabajo tanto para analizar el duelo frente al Deportivo como para ir cogiendo carrerilla para el domingo frente al Mirandés. Sacudirse la impotencia por todo lo vivido el domingo en Riazor –resultado e inesperadas lesiones– es lo principal, y no ir llenando de piedras una mochila que acaban de estrenar en este inicio de curso.
El duelo tras A Coruña se reflejaba en las palabras de los ex del Amorebieta, Dorrio y Jauregi, con “malas sensaciones, ahora el vestuario está jodido”, confesaba el de Muxika al término del choque, “en nuestra opinión lo más justo hubiese sido un empate”.
El delantero vasco, que entró tras la petición de cambio por parte de su compañero Álvaro Giménez –una de las bajas temporales en la batalla, que no guerra, perdida del domingo– hizo un llamamiento a la calma en este rocambolesco inicio de competición, señalado que “tenemos que mejorar en todo, estamos al principio y no es bueno ponerse nervioso a estas alturas”, analizaba el jugador, “nosotros somos los primeros que queremos empezar a mejorar para conseguir esa primera victoria y que el equipo tome otro rumbo”.
Ocasiones diluidas
El delantero vasco fue protagonista de una de las ocasiones más claras con las que contó el conjunto racinguista, pocos minutos después de arrasar el terremoto Yeremay. En un mano a mano ante le meta Helton, el tiro de Jauregi fue al muñeco en un “muy buen balón, que intenté pegarle hacia arriba pero el portero salió muy bien, es muy grande y cuando te achican así porteros grandes... es más complicado buscar ese espacio y con la mala suerte de que no entró”, comentaba el jugador visiblemente afectado por el traspié de los suyos y sus circunstancias.
Una llegada que también protagonizó con Naldo como coprotagonista, si bien en esta ocasión el delantero no pudo alcanzar ya la pelota, comentando que “el balón le resbala mucho en la cabeza, pasó muy rápido y sin tiempo para reaccionar, y es otra cosa que te jode, no poder llegar a ese balón”.
El conjunto de Parralo inicia la cuarta semana de competición con un punto en su casillero –merced al empate ante el Málaga–, en unas circunstancias completamente diferentes a las que el pasado año le hacían sumar siete tras estas tres primeras jornadas ligueras –con victorias ante Elche y Sporting y la igualada con el Real Oviedo–.
Si bien en este complicado inicio, Jauregi quiso agradecer el siempre necesario empuje de la marea verde, cada vez más necesitada de alegrías. “Los que estaban en Riazor se notaban una barbaridad. Los primeros jodidos somos nosotros, que no queremos esto para ellos y el domingo vamos a buscar los tres puntos en A Malata”.










