
Ensamble, con Sergio Sampedro a la cabeza, es una la empresa de arquitectura modular ubicada en Narón que le da una vuelta al mundo de la construcción. Desde la instalación de unas oficinas en apenas un día mientras, en la misma ubicación, la fábrica no para su producción hasta la puesta en marcha de 400 metros cuadrados dedicados a la formación y a los eventos. La firma no tiene límites, y es que “tenemos una gran versatilidad en cuanto a la tipología de edificios y al diseño de las viviendas, lo que nos permite acometer proyectos muy diversos”.
¿Cuál es el punto actual de la arquitectura modular?
Ahora mismo hay una demanda importante por este tipo de construcción porque hay una carencia de mano de obra cualificada. Esto se une, lógicamente, al avance de materiales, tecnología o digitalización, lo que supone que la arquitectura modular y prefabricada ya no sea una construcción de modelos de casa iguales. Ya no no hay esos diseños estandarizados, repetitivos y de calidades bajas, sino que, lejos de ser algo así, nosotros planteamos una vivienda de una calidad muy elevada.
¿Cómo se consigue, desde el plano empresarial, llegar a estos estándares?
Por la precisión con la que se trabaja, por el control de calidad a lo largo de todo el proceso. Eso al final se traduce para el cliente en una mejora de los acabados, de las calidades y, además, la industrialización lo que está permitiendo es certidumbre, algo que junto con la garantía de calidad industrial, hace que no dependamos tanto del albañil o de una mano de obra cualificada para garantizar que el edificio se va a construir con una calidad que se prescribe en el proyecto, ese conjunto de cosas son ventajas o factores que a los clientes les ayuda o les convence para elegir Ensamble en relación a una construcción convencional.

No solo influye la calidad sino también el tiempo, porque ustedes dan un plazo de ocho meses para finalizar las construcciones.
Una vez se tiene la licencia del Ayuntamiento es cuando nosotros garantizamos esos ocho meses. Al mismo tiempo que se ejecuta la adecuación de la parcela, nosotros fabricamos en el taller. Es decir, no es un proceso secuencial como la construcción convencional en la que se hace la cimentación, luego se sube la estructura, luego la cubierta, luego los forjados, luego la fachada... Sino que aquí se trabaja por dentro y por fuera al mismo tiempo. Y luego, porque no dependemos simplemente del tiempo, trabajamos bajo techo y en ese sentido se puede continuar incluso de noche doblando turnos. Por último, hay una planificación y una organización al trabajar en una fábrica y con unos medios con los que no hay ineficiencias, se eliminan las propias de una construcción convencional y eso hace que se optimicen muchísimo los tiempos.
Teniendo en cuenta la calidad y la inmediatez ¿De qué precios parten sus clientes?
La realidad es que ahora nos movemos entre 1.700 y 2.000 euros el metro cuadrado construido –más IVA– y eso incluye la casa completamente terminada, con cocina con electrodomésticos, armarios empotrados y baño equipado. Vamos a tope, o sea, con todo.
Y todo esto con los materiales y especificaciones que exigen los dueños del inmueble, ¿no?
Efectivamente. Si quieren que la fachada esté revestida en piedra, si quieren un suelo concreto o el diseño del baño de una forma diferente, nosotros lo conseguimos.
Pero Ensamble, en realidad, es mucho más que viviendas particulares.
Sí, hemos hecho proyectos complejos, como la ampliación de un edificio en Cuatro Caminos, en el centro de A Coruña y también hemos ejecutado oficinas. Por ejemplo, aquí en la zona de Ferrol hemos construido un edificio de formación para un colegio, teniendo nosotros unos plazos muy ajustados por cuestiones administrativas y por el calendario escolar.
¿Todo siempre en Galicia?
No, también estamos fuera. Hace poco trabajamos en Astorga. Un restaurante nos pidió un edificio de casi 400 metros cuadrados para la celebración de formación y eventos y a eso hay que sumarles casas a lo largo de toda España.











