
Y es que no es necesario acercarse a un nido para alertarlas, ya que reaccionan al ruido y vibración, siendo más agresivas y atacando en mayor número y con más insistencia. Además, por su gran tamaño con respecto a las autóctonas, son capaces de inyectar una cantidad mayor de veneno a través de su aguijón.
Situación de las trampas
A ser posible, lo ideal es colocar dentro de la trampa un ejemplar de velutina –si es vivo, y se trata de una reina, mejor–, ya que atraerá a más cantidad de avispas asiáticas por el efecto de las feromonas y servirá también de repelente para las abejas –a las que se quiere proteger–.
Mecanismos a emplear
Es fundamental emplear trampas lo más selectivas posible para evitar que entren en ellas otros insectos polinizadores, fundamentales para la reproducción de plantas y cultivos. Para ello, es aconsejable que en la parte superior de la botella que se emplee se realicen dos agujeros enfrentados con un diámetro de entre 8 y 9 milímetros. Con ello conseguiremos que abejorros, mariposas o polillas no se introduzcan en la trampa. Justo debajo de las entradas debe haber, también enfrentados, dos orificios de salida de entre 4 y 5 milímetros. Es aconsejable, además, colocar en el interior del recipiente, un corcho o cualquier elemento flotante en el líquido atrayente. Aunque existen fluidos ya preparados para este fin, es posible elaborar una mezcla casera empleando levadura fresca, azúcar y agua.
Retirada de nidos
Desde la Xunta recuerdan la importancia de la colaboración de los ciudadanos, por lo que aconsejan contactar con el Teléfono de Atención e Información a la Ciudadanía 012 cuando se detecte un nido, para su posterior retirada en un plazo medio de cinco días hábiles –alguno más en lugares de difícil acceso–, según informa el ejecutivo autonómico.-








