lícito. No vamos a andar por las ramas. Cuando alguien como Yolanda Díaz que, nunca ganó nada en las urnas, tiene la posibilidad de mantenerse en el poder hace lo que haga falta. Incluso pactar con fugados de la Justicia española, todo vale. Da igual, una vez que se prueba el poder el esfuerzo del actual líder de la izquierda más extrema es seguir en el Gobierno. La ministra en funciones, avalada y aupada en su día por su admirado Pablo Iglesias, dejó claras sus dotes para ‘cargarse’ a las que ella considera incómodas y ahí está, manejando los hilos con los independentistas para buscar una ‘solución final’ y alcanzar la amnistía para aquellos que en su día violaron la Constitución y trataron de dar un golpe de estado en Cataluña. En el PSOE se dice que lo que hace Díaz es por iniciativa propia, pero todo el mundo metido en este negocio de la política sabe que es la niña bonita de Sánchez y la que le hace el trabajo sucio.
