Que nadie intente entenderlo, porque no tiene explicación. Lo que pasa con el Real Madrid es tan irracional que ni el entrenador puede llevarse el mérito. Si acaso, la afición, por aquello de empujar a los jugadores a que den lo mejor de sí incluso cuando parece que todo está perdido. Y esa debe de ser la clave, que con este equipo no se puede dejar de confiar en los milagros. Para la final de la Liga de Campeones del día 28 los gurús del fútbol internacional ya no se atreven a hacer un pronóstico, no vaya a ser que les rompan los esquemas una vez más. El fútbol es así. FOTO: Los jugadores celebran su milagro | EFE
