pobrecilla la valla. Al final ha sido ella la que se ha llevado las culpas del enésimo atasco en la ciudad; y además en la zona centro y súper VIP, que no vayan ustedes a pensar que fue en cualquier barrio de medio pelo. Claro, como la valla no tiene boca para defenderse, hale, toda la responsabilidad para ella. Pues a lo mejor el problema estuvo en dónde colocaron la pobre cosa, porque mira que ponerla al final de un carrilito XXS flanqueado por un murete de hormigón –para que rasquemos bien el coche dando marcha atrás—, tiene bemoles. Pero, a ver, la valla no se colocó ahí sola, ¿no?, alguien mandaría ponerla donde estaba. Pues a buen entendedor... No nos extrañaría nada que muchos de los que se colaron por el carrilito fueran ciudadanos de otros lugares que no sabían cómo habían quedado las recientes y múltiples peatonalizaciones en la ciudad. Si antes ya era complicado circular por nuestra hermosa peninsulita, ahora ya... Y si no, que se lo cuenten al hombre –y luso— que acabó en medio de la plaza del Humor..
