el asunto de que a estas alturas de siglo todavía se tengan que realizar manifestaciones reivindicativas por la mejora del transporte tiene su aquel. Solo pensar que entre la ciudad herculina y la naval se tarden dos horas en tren, que es más que de A Coruña a Vigo, clama al cielo. Claro está que la reforma del trazado es una obra carísima y de difícil rentabilidad política, sobre todo porque abarcaría varias legislatura, como en el caso de AVE. Los concellos perdieron su momento de reclamar la infraestructura por su envanecimiento político. Ahora es más barato el teletrabajo que el kilómetro de vía férrea. foto: El tren Coruña-Ferrol | AEC
