Los precios de los alimentos siguen al alza, una inflación agravada por la guerra de Ucrania que ha impactado de lleno en los bolsillos de los consumidores que, para controlar mejor su presupuesto, han desarrollado dos estrategias: ir más a la compra y reducir el volumen de la cesta. Los españoles visitan los comercios de alimentación un 5,5% más que hace un año, pero echan al carrito menos productos. Con todo, la pregunta que queda es hasta cuándo va a permanecer esta inflación alimentaria que ya dura más de lo previsto y que está cambiando las rutinas de los consumidores, una cuestión que, de momento, pocos se atreven a responder.
