Así. empezaban muchos de los cuentos de nuestra niñez. Bueno, de la niñez de los “un poco” talluditos porque los de la niñez de ahora son más cibernéticos y reinan las máquinas. Pues eso, que en los cuentos de antes unas veces el rey y la reina eran muy buenos con sus súbditos, que los querían muchísimo, claro; otras eran muy malos, malísimos, pero en ese caso la culpa era siempre de un malvado primer ministro que los tenía totalmente engañados, pobriños ellos. Si usted no vive en un lejano país, pero le ha tocado tener un rey y una reina, el 14 de mayo tuvo la oportunidad de acudir a una de las 700 urnas que la Plataforma Consulta Popular Estatal Monarquía o República había repartido por toda España, a decir si le gustaba o no lo uno o lo otro. El lema era “Tú decides” y ya empezaron mal, mira por dónde, porque TÚ no decidías nada, que la votación era de esas que no llevan a ninguna parte. Pero bueno, por lo menos tuvimos la oportunidad de escoger entre ir a dar nuestro parecer o ir a la playa. Que no se diga.
