Ya comienza la temporada de fiestas gastronómicas, esas de comer a esgalla y de lo que sea para alabanza de las viandas gallegas y de los productos de la tierra. Después del enclaustramiento y de la prevención ya se puede abrir la boca a gusto, pero con sentidiño. Ahora bien, comienzan a saltar las alarmas entre el sector vegetariano y anticárnico en demanda de celebraciones ovolácteas, algo que según los tradicionales va en contra del ADN gallego. Un alcalde hizo algún que otro chiste al respecto, dado que él, de vez en cuando, realizaba una comida con amigos a base de huevos y patatas... y chourizos.
