La vida está llena de contradicciones, como que la libertad de expresión le ampare a uno para decir que otro está mejor callado. O que en una manifestación que se anuncia como acto en defensa de la democracia aparezcan entre cientos de banderas de España, esas con un águila en medio, ya saben, las que guardan como un tesoro y lucen en ocasiones especiales –o en un lugar de honor en el salón de casa–, ese tipo de personas que suele comentar que con Franco estábamos mejor. Al parecer, de ese grupo había unos cuantos en la concentración de Cibeles organizada para protestar contra el Gobierno de Pedro Sánchez. Puestos a quejarse, que alguno se salga un poco del guion tampoco es para tanto. Aunque a los promotores de la iniciativa igual no les hace gracia que se les confunda con los que prefieren las dictaduras y los que creen que la democracia solo vale si ganan los suyos.
