La confrontación política lo enturbia todo, incluso proyectos que benefician al conjunto de la sociedad. Los ayuntamientos de Cambados y Vilanova están de acuerdo en que es necesario sustituir el colector litoral que afecta a ambos municipios y que está tan deteriorado que provoca vertidos cada dos por tres. Se trata de una obra supramunicipal que debe contar con el visto bueno del Gobierno central, que no se lo da, y de la Xunta, que sufragaría las obras. En Madrid, al igual que en Cambados, gobierna el PSOE y en Santiago, como en Vilanova, gestiona el PP. Y en lo que a todas luces parece una cuestión medioambiental se entromete la política para aplicar matices de un lado y de otro hasta llegar a la intransigencia, recurrir a la justicia y, quien sabe, si al final derivará en conflicto institucional.
