Las colas para comprar un décimo de la lotería de Navidad son constantes desde hace unos días en varias localidades arousanas. La ilusión siempre se impone a la realidad y por aquello del “y si toca...” nos gastamos más de lo que presupuestamos con la esperanza de salir en la foto rodeado con otros agraciados con una botella de espumoso en la mano. Cierto que la suerte no ha sido esquiva con la Ría más rica del mundo pero a la mayoría nos quedará el sueño de que en el próximo sorteo seremos más afortunados. Ojalá la ilusión tenga correspondencia con el premio. Sería una lotería.
